La Fuerza Aérea Ecuatoriana (FAE) celebró sus 104 años de servicio en Ecuador con un importante anuncio: en lo que va de 2024, la institución ha logrado destruir más de 30 pistas clandestinas utilizadas para actividades ilegales, entre ellas vuelos que facilitan el narcotráfico y el crimen organizado. La ceremonia conmemorativa tuvo lugar el 25 de octubre en la histórica Base Aérea Mariscal Sucre, en el norte de Quito, donde se reunieron las principales autoridades estatales y de defensa, incluido el presidente Daniel Noboa Azín.
Durante el acto oficial, aviones de la FAE, como el Hércules C-130 y los cazas ligeros Super Tucano, realizaron demostraciones aéreas que acompañaron la celebración, en la que además se dio a conocer el ascenso del coronel de Estado Mayor Juan Cuji Calderón al rango de brigadier general técnico, junto con la graduación de personal aerotécnico de la Escuela Superior Cosme Renella, ubicada en Salinas, provincia de Santa Elena.
El comandante de la FAE, Celiano Cevallos Calderón, hizo énfasis en la incansable labor de la Fuerza Aérea para enfrentar los riesgos que amenazan la seguridad del espacio aéreo ecuatoriano. «Hemos detectado y destruido 30 pistas clandestinas utilizadas para actividades ilícitas, contribuyendo así a disminuir los vuelos no autorizados que financian el crimen organizado transnacional,» aseguró Cevallos. Estas acciones buscan proteger la soberanía nacional y frenar la escalada de actividades ilegales que afectan al país.
En su discurso, el presidente Daniel Noboa resaltó la dedicación de la FAE y pidió el compromiso constante de sus miembros ante los desafíos que enfrenta Ecuador. «Ante cada crisis, nos levantamos con fuerza. Los ecuatorianos siempre salimos adelante, no hay obstáculo que nos detenga,» señaló Noboa. El mandatario también aprovechó la ocasión para aconsejar a los nuevos graduados, animándolos a rechazar cualquier vínculo con la corrupción o el narcotráfico, que amenazan la integridad de las instituciones ecuatorianas.
El evento culminó con una impresionante exhibición de vuelo de los aviones Super Tucano, simbolizando la capacidad de respuesta de la FAE en la defensa del país. Esta celebración anual subraya la determinación de la Fuerza Aérea Ecuatoriana de mantenerse como un pilar en la protección del territorio y seguridad nacional, especialmente ante la creciente amenaza del crimen organizado en la región.
