El partido entre Francia e Israel, correspondiente a la UEFA Nations League, que se jugará este jueves, contará con un impresionante dispositivo de seguridad, debido al contexto de alto riesgo que rodea este encuentro. La Prefectura de Policía de París ha anunciado que un total de 4.000 agentes estarán encargados de la seguridad en las inmediaciones y dentro del Estadio de Francia, para garantizar que no haya incidentes durante este crucial evento.
Un despliegue de seguridad sin precedentes
El dispositivo de seguridad se dividirá entre 2.400 policías y gendarmes, que se encargarán del control en los alrededores y el acceso al estadio, y un contingente de 1.600 agentes adicionales, quienes se ocuparán de la seguridad interna, incluyendo las entradas al recinto y las zonas más sensibles del Stade de France. Esta medida extraordinaria fue confirmada por el prefecto de policía de París, Laurent Núñez, en una entrevista con el canal BFMTV.
El aumento en las medidas de seguridad responde a varios factores, incluyendo los incidentes ocurridos el 7 de octubre en Ámsterdam, donde se registraron ataques antisemitas contra aficionados del Maccabi Tel Aviv, luego de su partido contra el Ajax. Para el prefecto, estos episodios muestran que la seguridad debe ser una prioridad no solo en el entorno del estadio, sino también en las zonas céntricas de la ciudad, dado el riesgo potencial de altercados.
Controles estrictos en el Stade de France
El Stade de France, que tiene una capacidad de aproximadamente 80.000 personas, acogerá el partido entre Francia e Israel, pero hasta el momento solo se ha vendido una cuarta parte de las entradas, debido en parte al contexto del encuentro. Además, la Federación Francesa de Fútbol (FFF) ha decidido retirar una cantidad significativa de boletos de la venta para reducir el aforo.
En los accesos al estadio, se aplicará un «doble control»: primero, un filtro de seguridad en el perímetro exterior, y luego, en las entradas, con verificaciones de identidad y cacheos para evitar la introducción de objetos prohibidos. Además, las fuerzas de seguridad estarán presentes en las estaciones de metro y tren cercanas al estadio, con el objetivo de garantizar la seguridad desde el momento en que los aficionados se desplacen hasta el recinto deportivo.
Restricciones dentro del estadio y seguridad para la selección israelí
Dentro del estadio, se han impuesto restricciones específicas. Solo se permitirán banderas francesas e israelíes, mientras que las banderas palestinas y cualquier tipo de propaganda política o mensajes no deportivos estarán prohibidos. Esto forma parte de las medidas preventivas para evitar que el ambiente del partido se convierta en un foco de tensiones políticas o manifestaciones.
Además, la selección de Israel contará con protección permanente durante su estadía en Francia. Para ello, se desplegará el RAID, una unidad de élite de la policía francesa, que ya estuvo a cargo de la seguridad de la delegación israelí durante los Juegos Olímpicos de París el pasado verano. Si bien habrá agentes de seguridad israelíes, su presencia será limitada y bajo estricta supervisión.
Posible alteración del orden público en los alrededores
A pesar de que, por el momento, no se ha reportado ninguna convocatoria de manifestaciones en los alrededores del Stade de France, las autoridades han advertido que no tolerarán alteraciones del orden público. En caso de que se organicen protestas, estas serán prohibidas, ya que representarían un riesgo para la seguridad del evento.
En relación con la sede del partido, hubo propuestas para cambiar el encuentro a otro estadio, como el Parque de los Príncipes en París. Sin embargo, la decisión final fue mantener el partido en el Stade de France, en Saint-Denis, en la periferia norte de la capital, un lugar emblemático para el fútbol y rugby franceses. El ministro del Interior, Bruno Retailleau, justificó esta elección, subrayando que «por razones simbólicas, no podemos ceder ante la violencia».
El contexto y la preparación para el encuentro
Este partido se presenta como un desafío de alto riesgo, no solo en términos de seguridad, sino también debido al contexto de tensiones geopolíticas. El esfuerzo de las autoridades francesas refleja la importancia de mantener la calma y garantizar que el fútbol sea una celebración pacífica, lejos de conflictos externos.
Con las medidas de seguridad en marcha, las autoridades esperan que el evento se desarrolle sin incidentes graves, permitiendo que los aficionados disfruten del partido de manera segura. Las autoridades han mostrado un firme compromiso en proteger tanto a los jugadores como al público, con la clara intención de evitar que el deporte se vea empañado por hechos de violencia.

