El Festival de la Luna transformó el centro de Guayaquil en un espacio de intercambio cultural y celebración este sábado 18 de octubre. Más de 80 emprendedores y decenas de visitantes llenaron la calle Sucre, entre Simón Bolívar y Chimborazo, donde se realizaron exhibiciones de taichí con sombrillas, danzas tradicionales chinas y presentaciones artísticas en el marco de los 205 años de independencia de la ciudad y el 76 aniversario de la República Popular China.
El guayaquileño Wilfrido Morales y su esposa Amada Vergara, con ascendencia china, fueron parte del público que recorrió los stands decorados con faroles rojos y motivos orientales. Amada, con atuendo tradicional, maquillaje y un sombrero típico, llamó la atención de los asistentes. “Es una forma sana de divertirnos y celebrar nuestra cultura. Yo vivo en Durán, pero soy guayaquileño de corazón”, comentó Morales mientras recorría la feria.
El evento fue organizado por el Comité de Barrio Chino de Guayaquil, presidido por Tommy Wong, quien destacó que la jornada es un adelanto de lo que será el futuro Barrio Chino, proyecto municipal que se prevé esté listo en 2026. “Quisimos celebrar el avance del proyecto y fortalecer los lazos con la comunidad china-ecuatoriana”, afirmó Wong.
La iniciativa contó con el apoyo de la Asociación de Beneficencia China, la 10 de Octubre y la Asociación de Profesionales de la Comunidad Chino-Ecuatoriana (Aprochec), que impulsan actividades culturales y de integración en Guayaquil.
Desde las 10:30 de la mañana, los visitantes disfrutaron de muestras artísticas, trajes tradicionales, música asiática y demostraciones de artes marciales. El taichí con sombrillas fue una de las presentaciones más aplaudidas, mientras que la danza del león recorrió el bulevar al ritmo de tambores y platillos, atrayendo a familias y turistas.
Entre los emprendedores destacó la docente Xiomara Barcia, quien asistió disfrazada del personaje Maomao, protagonista de la serie japonesa Los diarios de la boticaria. Su emprendimiento, Haylock, ofreció artículos inspirados en el anime, como peluches, carteras y calendarios de Sanrio y Harry Potter.
La feria también ofreció dulces tradicionales asiáticos, juguetes, ropa y artesanías, en un ambiente familiar y festivo que reflejó la diversidad cultural de la ciudad.
El Festival de la Luna no solo fue un homenaje a la cultura oriental, sino también un impulso al comercio local y a la convivencia entre comunidades que enriquecen la identidad multicultural de Guayaquil.

