Si Mis Adorables Entenados se estrenara hoy, su impacto sería comparable al de series como La Casa de las Flores o El Chavo del Ocho. La comedia familiar escrita por Tati Interllige capturó, desde finales de los años 80, las tensiones y contradicciones de la clase media ecuatoriana en transformación.
En ese contexto nació Felipe Vera, un joven urbano que intentaba aparentar ser “aniñado” mientras ocultaba su origen social. Interpretado por Oswaldo Segura, Felipe no solo divirtió al público: se convirtió en un reflejo cariñoso de la sociedad ecuatoriana. Su construcción escénica, marcada por frases como “guacharnacos” o “aniñado cuete”, lo transformó en un ícono cultural sin recurrir a la vulgaridad.
Los inicios de Oswaldo Segura
Segura comenzó su carrera a los 17 años en la Casa de la Cultura bajo la tutela de Vicente Jaramillo. “Me dijo: ‘Súbete al escenario’. Repetí un texto y me sentí bien. Esto es lo mío”, recuerda. Su camino no incluyó otras profesiones: desde joven se dedicó plenamente al teatro, a pesar de las dificultades familiares.
De la escena al corazón de Ecuador
Felipe debutó en el teatro con la obra Me la gané por Diosito santo, antes de dar el salto a televisión. Xavier Alvarado Roca, de Ecuavisa, quedó impresionado y decidió adaptar la historia a la pantalla chica, creando Mis Adorables Entenados. Segura tenía 26 o 27 años cuando encarnó al joven de 17. La serie reflejaba problemas sociales actuales: machismo, tolerancia, esfuerzo y falta de oportunidades.
Un personaje que trascendió el tiempo
Hoy, a pesar de los cambios generacionales y el auge de las redes sociales, Felipe sigue vigente. “Si fuera Felipe hoy, sería influencer y cantante”, comenta Segura. La serie no solo se mantuvo en Ecuador, sino que también se vio en Perú, Colombia y en espectáculos teatrales en Europa.
Legado y memoria colectiva
El actor reconoce que Felipe le dio puertas en la televisión y el teatro, pero también dejó en él enseñanzas duraderas. “Oswaldo le debe mucho a Felipe, y Felipe a Oswaldo. Nos construimos juntos”, dice. El legado que desea transmitir es claro: humor sano, mensajes positivos y reflexión sobre lo que no debe ser Felipe.
Un vínculo que perdura
Aunque la ausencia de Amparo Guillén (+) dejó un vacío en el elenco, Segura mantiene viva la esencia de la familia de Entenados. “Siempre estará guiándonos y amándonos”, afirma. Y si pudiera hablar con Felipe hoy, la conversación sería sencilla:
Oswaldo: “Cálmate, sé tú mismo, no trates de aparentar lo que no eres”.
Felipe: “Sale, cholo viejo”.

