El legendario actor francés Alain Delon ha fallecido a la edad de 88 años, marcando el fin de una era dorada del cine. El deceso ocurrió en la madrugada del 18 de agosto, después de una prolongada batalla contra el linfoma. La triste noticia fue confirmada por sus tres hijos, Alain Fabien, Anouchka y Anthony, quienes anunciaron su fallecimiento con un profundo dolor.
El presidente francés Emmanuel Macron rindió homenaje a Delon a través de un mensaje en X (anteriormente Twitter), describiendo al actor como un “monumento francés” y destacando los papeles inolvidables que interpretó, desde Klein en La Samouraï hasta el elegante Rocco en Rocco y sus hermanos. Macron expresó que “Alain Delon hizo soñar al mundo con su rostro inolvidable”.
Brigitte Bardot, considerada la última gran figura viva del cine francés, también expresó su pesar, señalando que “su muerte deja un vacío abismal que nada ni nadie podría llenar”. Delon, conocido por su elegancia y su impacto en la pantalla grande, se convirtió en un símbolo de la cinematografía francesa.
Aunque fue una figura prominente en el cine durante décadas, Delon se retiró de la vida pública a finales de los años 90. Sin embargo, su vida personal fue objeto de controversia, especialmente en los últimos años. La familia de Delon denunció a su compañera, Hiromi Rollin, por aprovecharse de la vulnerabilidad del actor octogenario. Además, se reportaron acusaciones de desatención por parte de sus descendientes, quienes también enfrentaron críticas tras un derrame cerebral que Delon sufrió anteriormente.
La última aparición destacada de Delon en el mundo del cine fue en mayo de 2019, cuando recibió una Palma de Oro honoraria en el Festival de Cannes. En esa ocasión, Delon comentó: “Es un poco un homenaje póstumo, mientras aún estoy vivo”, mostrando su emoción ante el reconocimiento.
A lo largo de su carrera, Delon participó en más de 100 películas desde su debut en 1957 con Quand la femme s’en mêle, dirigida por Yves Allégret. Su fama internacional se consolidó con A pleno sol (1960) de René Clément, seguido por Rocco y sus hermanos (1960) y El gatopardo (1963) de Luchino Visconti, así como La piscina (1969) de Jacques Deray. Estos filmes cimentaron su estatus como uno de los actores más icónicos del cine europeo.

