Los sectores del norte de Guayaquil, como Nueva Prosperina y el Batallón del Suburbio, atraviesan una alarmante ola de violencia relacionada con extorsiones y secuestros. Grupos delictivos están utilizando explosivos como método para intimidar a empresarios y exigir pagos ilegales conocidos como “vacunas”.
El jueves por la noche, una fuerte explosión afectó la fachada de un centro médico en Balerio Estacio, dejando ventanas destruidas. A la mañana siguiente, una segunda detonación ocurrió en una empresa de maquinaria en el Batallón del Suburbio, donde tres trabajadores resultaron heridos.
Ambos ataques forman parte de una escalada de violencia ligada a bandas delictivas que buscan someter a comerciantes locales mediante amenazas explosivas y cobros extorsivos. Esta modalidad ha ganado fuerza como mecanismo de presión.
Las estadísticas respaldan el panorama: entre el 1 de enero y el 14 de junio de 2025, se han registrado 1.108 detenciones por extorsión a nivel nacional. Guayaquil, especialmente su zona norte, figura entre los focos más críticos.
Nueva Prosperina, uno de los distritos con mayor índice de violencia en la ciudad, ha sido tomada por grupos como Los Tiguerones. Este grupo criminal opera en sectores como Monte Sinaí, Socio Vivienda y Flor de Bastión, generando ingresos ilícitos que superan los 2 millones de dólares anuales a través de cobros diarios a residentes y negocios.
Además, se estima que más de 180 homicidios violentos han ocurrido en este distrito en lo que va del año, lo que lo convierte en uno de los más peligrosos de Ecuador. Un exjefe policial indicó que “varias organizaciones tratan de cooptar mercados rentables como la extorsión y el secuestro”.
Cifras clave:
- 1.108 personas detenidas por extorsión entre enero y junio de 2025.
- +180 homicidios violentos solo en Nueva Prosperina.
- +2 millones USD al año generados en extorsiones por bandas criminales.
La intimidación toma nuevas formas
Los delincuentes no solo se limitan a llamadas o amenazas escritas. Ahora recurren al uso de explosivos para enviar mensajes claros a quienes se niegan a pagar. En muchos sectores, marcan las casas o negocios con stickers que indican que ya han pagado, como señal para evitar represalias.
En algunas zonas, hasta el 70 % de los habitantes aseguran haber sido víctimas de algún tipo de extorsión. Esta cifra alarmante ha motivado a las autoridades a implementar operativos especiales.
Entre las acciones más destacadas está la operación “Libertad-E 599”, que permitió la detención de varios implicados en cobros extorsivos. Además, se han ejecutado los operativos “Tormenta”, “Resurgir” y “Apolo”, que buscan retomar el control en Guayaquil, Durán y Samborondón.
En marzo pasado, drones detectaron movimientos sospechosos que llevaron al rescate de once personas secuestradas, en una clara muestra de la tecnología como aliada en la lucha contra el crimen.
¿Qué se necesita ahora?
Expertos en seguridad insisten en que se requiere una estrategia integral:
- Mayor patrullaje y vigilancia en zonas comerciales y residenciales.
- Reforzamiento de las cámaras del ECU-911 y redes vecinales.
- Protección a víctimas y testigos que denuncian estos hechos.
- Campañas educativas que fomenten la denuncia segura.
“Sin la colaboración de los ciudadanos, no se puede combatir una red criminal que utiliza el miedo como herramienta”, advierten las autoridades.
