¿Está el correísmo en declive? Analistas señalan el impacto del personalismo y las divisiones internas

POLÍTICA

¿Está el correísmo en declive? Personalismo y divisiones debilitan su presencia en la Asamblea, según expertos

El movimiento político que alguna vez dominó el escenario legislativo ecuatoriano con una contundente mayoría hoy enfrenta señales claras de debilitamiento. Analistas políticos coinciden en que el correísmo ha perdido fuerza debido a dos factores clave: el excesivo personalismo en torno a Rafael Correa y la falta de cohesión entre sus líderes locales y legisladores.

Durante el periodo 2013-2017, el correísmo —entonces representado por el movimiento Alianza PAIS— logró una aplastante mayoría en la Asamblea Nacional, obteniendo 100 de los 137 escaños disponibles en ese entonces. Aquella etapa fue considerada una “aplanadora” política a favor del expresidente Correa, garantizando gobernabilidad sin mayores obstáculos. En contraste, hoy el escenario es muy distinto.

Actualmente, con 151 legisladores en funciones, los correístas no cuentan con una bancada sólida ni con el poder que ostentaban hace una década. A esta realidad se suman intentos por diversificar estrategias de acción política, como la fallida creación de la llamada “bancada de la gente”.

Esta iniciativa pretendía agrupar a 18 legisladores provenientes de alianzas entre Revolución Ciudadana, Lidera Carchi, Sí Podemos y Renovación Total (RETO). Sus líderes visibles eran Jaime Estrada (Manabí) y Raúl Chávez (RETO), pero la propuesta no fue reconocida oficialmente en la instalación de la nueva Asamblea Nacional 2025-2029.

Para la excandidata presidencial Luisa González, este intento no constituye una traición ni significa que los asambleístas involucrados quieran declararse independientes. “No señores, ni es traición ni es que se declaren independientes”, afirmó en declaraciones recientes, defendiendo la propuesta como un ejercicio de unidad más allá de las etiquetas partidarias.

Sin embargo, para los expertos, esta movida revela fracturas internas y una pérdida de dirección estratégica. La ausencia de una estructura colectiva sólida, sumada a la dependencia política y emocional del liderazgo de Correa, ha impedido una renovación interna del movimiento. Esto, según analistas, le resta capacidad de acción y lo desconecta de las nuevas demandas ciudadanas.

Mientras algunos dirigentes locales de la Revolución Ciudadana buscan preservar los espacios ganados en gobiernos seccionales, la falta de consenso en la Asamblea pone en entredicho la cohesión del bloque correísta.

El correísmo, aunque aún conserva influencia y una base de apoyo importante, enfrenta hoy el desafío de reinventarse. Para volver a tener protagonismo legislativo y político, necesita construir un liderazgo menos centrado en una figura única y más abierto al diálogo interno y a la articulación con otros sectores.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *