El escándalo que sacude a la selección femenina de fútbol de Canadá va mucho más allá del espionaje, pues se ha revelado una serie de incidentes perturbadores que incluyen abuso de poder, fiestas obligatorias con alcohol y preguntas sexuales explícitas, así como graves acusaciones de ataques de pánico. La saga que comenzó con un caso de espionaje durante los Juegos Olímpicos de París 2024 ha tomado dimensiones alarmantes, con investigaciones que siguen en curso y que han dejado en evidencia las prácticas cuestionables dentro del cuerpo técnico y la Federación Canadiense de Fútbol.
El espionaje que destapó el escándalo
Todo comenzó en los Juegos Olímpicos de París cuando la jugadora de la selección de Nueva Zelanda, Rebekah Stott, escuchó un zumbido proveniente de un dron durante los entrenamientos de su equipo. Stott, apasionada por los drones, reconoció rápidamente que alguien estaba utilizando uno para espiar la práctica. Este incidente, que parecía un hecho aislado, fue solo el primer capítulo de una serie de revelaciones que han sacudido al fútbol femenino en Canadá. La investigación de The Globe and Mail detalló cómo miembros del cuerpo técnico de la selección canadiense, incluidos la entrenadora Bev Priestman, la asistente Jasmine Mander y Lombardi, fueron arrestados meses después de que se destapara el espionaje.
Tácticas de espionaje y otras revelaciones
Aunque el espionaje con drones fue el punto de inicio de este escándalo, los informes revelan que también hubo otras formas de espionaje involucradas. La recopilación secreta de información sobre los rivales fue parte de una táctica encubierta para beneficiar a los entrenadores, lo que generó más controversia dentro del entorno de la selección. Sin embargo, el espionaje no fue lo único que sorprendió a los involucrados, ya que también salieron a la luz detalles de una cultura tóxica que involucraba prácticas inapropiadas.
Fiestas obligatorias, alcohol y preguntas explícitas
Uno de los aspectos más oscuros del escándalo fue la revelación de «sesiones de bebida» organizadas por el cuerpo técnico antes de los partidos, las cuales eran obligatorias para el personal y los miembros del cuerpo técnico, pero no para las jugadoras. En estas reuniones, se bebía en exceso y se realizaban juegos con preguntas sexuales explícitas. Cinco fuentes confirmaron que en estas fiestas se arrojaban juguetes sexuales y se realizaban actividades inapropiadas. En un video filtrado, se observa a los empleados de la selección bailando y participando en un karaoke, mientras que otro video muestra a la entrenadora Bev Priestman participando en un baile después de la medianoche, justo antes de un partido importante contra Corea del Sur.
La situación empeoró cuando algunas de las fuentes revelaron que la entrenadora organizaba carreras para el personal al día siguiente de estos eventos, lo que agravaba aún más el ambiente de presión y estrés para los miembros del equipo.
El acoso dentro del cuerpo técnico
Una de las figuras más mencionadas en las investigaciones es Jasmine Mander, quien fue la asistente de Bev Priestman desde 2021. Se ha revelado que Mander causó ataques de pánico en varias personas del personal y dejó a otros empleados llorando debido a su comportamiento abusivo. Las fuentes indican que Mander presionaba al personal para que no revisaran ciertos correos electrónicos antes de los partidos, para evitar que se descubrieran posibles resultados positivos de las jugadoras. Esta conducta irregular fue solo una muestra de un ambiente de trabajo tóxico que finalmente salió a la luz.
Repercusiones para la Federación Canadiense de Fútbol
La Federación Canadiense de Fútbol se ha visto obligada a enfrentar las consecuencias de este escándalo. En respuesta a las investigaciones, un portavoz de la Federación, Paulo Senra, expresó que se están implementando reformas dentro de la organización para garantizar un «nuevo liderazgo» y un compromiso renovado con la integridad, la responsabilidad y la transparencia en todas sus operaciones. A pesar de estos esfuerzos, la organización continúa siendo cuestionada por los episodios de abuso y corrupción que se han destapado.
El futuro incierto de la selección femenina de Canadá
Este escándalo deja una mancha profunda en la selección femenina de Canadá, cuyas jugadoras se han visto afectadas por el ambiente de abuso y presión que se había generado en torno a ellas. La sanción impuesta a la federación, que incluye seis puntos de penalización y una multa de 315.000 dólares, es solo una de las consecuencias de este conflicto, que sigue siendo investigado por las autoridades pertinentes. Las repercusiones no solo afectan a las personas involucradas, sino que también dejan una marca en la reputación del fútbol femenino en Canadá.
El escándalo continúa
El caso sigue desarrollándose y promete seguir revelando más detalles sobre el comportamiento inadecuado dentro del equipo. A pesar de los esfuerzos por parte de la Federación para limpiar su imagen, los «capítulos» de este escándalo continúan apareciendo, lo que pone en duda la estabilidad y la integridad del entorno de la selección nacional.

