El cadáver del activista sirio Mazen al Hamada, quien fue detenido en 2020 y se convirtió en un símbolo de la brutalidad del régimen de Bashar al Asad, ha sido encontrado en un hospital militar en las afueras de Damasco. Al Hamada, un firme defensor de los derechos humanos y de la democracia, había estado desaparecido desde que fue arrestado por las fuerzas gubernamentales en el contexto de las protestas antigubernamentales que estallaron en Siria en 2011.
La noticia del hallazgo fue confirmada por Fadua Mahmud, cofundadora de la organización Familias por la Libertad, un grupo que agrupa a mujeres sirias que buscan a sus familiares detenidos y desaparecidos por el régimen. Mahmud explicó a la agencia EFE que el cuerpo de Al Hamada fue identificado en el Hospital Militar de Harasta, en las afueras de Damasco, y que posteriormente fue trasladado al Hospital al Muchtahid, en el centro de la capital, para su funeral que se llevará a cabo este miércoles.
El hallazgo del cuerpo de Al Hamada ha causado consternación en la comunidad de derechos humanos, pues representa otro caso de los miles de desaparecidos y torturados bajo el régimen de Asad. Según el director del Observatorio Sirio de Derechos Humanos, Rami Abderrahman, entre 40 y 50 cadáveres fueron encontrados en la prisión de Sednaya, un lugar tristemente conocido por las torturas a los prisioneros. Estos hallazgos ocurrieron durante las operaciones de rescate llevadas a cabo después de que los insurgentes, incluidos los grupos islamistas como Hayat Tahrir al Sham (HTS), tomaran el control de Damasco.
El Hospital Militar de Harasta, donde se encontró el cadáver de Al Hamada, había sido utilizado para ocultar cadáveres y evidencias de tortura por parte del régimen sirio. Después de la liberación de la prisión de Sednaya por los insurgentes, varios videos salieron a la luz mostrando a prisioneros con evidentes signos de tortura.
Al Hamada fue un activista incansable desde los primeros días de las protestas en 2011, organizando y participando en concentraciones en favor de la democracia y en contra de la represión del régimen de Asad. En 2012, fue detenido por intentar llevar leche materna a un suburbio asediado de Damasco. Durante su tiempo en prisión, fue sometido a intensos interrogatorios y torturas en centros de detención que aparecen en las imágenes del César, un fotógrafo que documentó las atrocidades del régimen.
Tras pasar casi dos años encarcelado, Al Hamada fue liberado y regresó brevemente a su ciudad natal, Deir al Zur, pero pronto se vio obligado a huir de Siria debido a amenazas del grupo terrorista Estado Islámico (EI). En 2014, se refugió en los Países Bajos, donde continuó luchando por la visibilidad de las violaciones de derechos humanos en Siria y por la denuncia del sistema penitenciario del régimen sirio.
Sin embargo, en 2020, Al Hamada regresó a Siria con la esperanza de participar en los esfuerzos por cambiar la situación de su país, pero fue arrestado nuevamente el 22 de febrero en el aeropuerto internacional de Damasco. Desde entonces, su paradero había sido desconocido, hasta que se confirmó su muerte recientemente. La noticia de su fallecimiento pone de relieve una vez más las profundas violaciones de derechos humanos cometidas por el gobierno de Bashar al Asad.

