El empleo formal en Ecuador atraviesa su mejor momento en los últimos años. Entre el 1 de enero y el 13 de octubre de 2025, el Ministerio del Trabajo registró 490.260 nuevos contratos laborales, una cifra que representa un incremento del 48 % respecto al mismo periodo de 2024, cuando se contabilizaron 254.271.
De acuerdo con los datos oficiales, 67.290 empresas —entre camaroneras, supermercados, constructoras y firmas del sector financiero— abrieron vacantes en distintas áreas productivas. El 49,33 % de los nuevos empleados tiene entre 18 y 29 años, mientras que el 50,59 % supera los 30 años, lo que refleja un equilibrio entre jóvenes y adultos en la fuerza laboral. Solo el 0,08 % corresponde a personas de entre 15 y 17 años.
Entre los sectores con mayor contratación destacan servicios financieros, comercio, construcción, ganadería, salud, y actividades profesionales, científicas y técnicas, que concentran más de 302.000 contratos nuevos.
Estímulos y recuperación económica impulsan el empleo
El economista Jorge Calderón considera que 2025 marca una recuperación sostenida tras el difícil panorama de 2024, cuando la crisis energética llevó a varias empresas a suspender o cerrar operaciones. “Este año se percibe una mayor estabilidad gracias a estímulos como el bono del programa Incentivo Emprende, que entrega $1.000 a emprendedores que cumplen ciertos requisitos”, explicó.
Calderón enfatiza que mantener la sostenibilidad del empleo dependerá del entorno económico: “Si la ciudadanía percibe mejoras, habrá más consumo, y eso dinamiza todos los sectores productivos”.
Por su parte, el abogado laboral José Manuel Portugal sostiene que la digitalización de los procesos administrativos y la simplificación de trámites han facilitado la contratación. “El aumento de la inversión nacional y extranjera ha sido crucial para que las empresas expandan sus operaciones y contraten más personal”, puntualizó.
Tipos de contratos más utilizados en 2025
Según el Ministerio del Trabajo, los contratos indefinidos siguen siendo los más comunes, con 190.050 registros. Les siguen los contratos por obra o servicio (83.188), sector productivo (67.580) y contratos especiales emergentes (49.278).
Sin embargo, el contrato por obra o servicio ha ganado terreno por su flexibilidad y adaptación a proyectos temporales. “Es una alternativa idónea, especialmente en construcción, manufactura o servicios especializados”, señala Calderón. Portugal coincide: “Permite a los trabajadores generar ingresos en periodos específicos y adaptarse a la naturaleza temporal del trabajo”.
Más actas de finiquito, pero con mayor formalización
Entre enero y el 13 de octubre de 2025, el Ministerio del Trabajo también registró 932.838 actas de finiquito, un 40,9 % más que en el mismo periodo de 2024, cuando se reportaron 550.901.
Este incremento, según Calderón, responde a “ajustes empresariales y la incertidumbre generada por el proceso electoral a inicios del año”, además de la necesidad de contar con contratos flexibles pero no precarios.
Portugal añade que este aumento refleja una mayor formalización en los procedimientos laborales. “Las recientes reformas han hecho que más empleadores cumplan los procesos de terminación contractual, lo cual también evidencia la alta rotación de personal en sectores con demanda estacional o por proyectos específicos”, explica.
Las cifras muestran que los finiquitos por contrato indefinido suman 72.536, mientras que los por obra o servicio alcanzan 63.566, una diferencia menor a 9.000 casos, cuando en años anteriores superaba los 30.000. Esto confirma la creciente adopción de modalidades contractuales más flexibles.
Perspectivas laborales hacia 2026
De cara al próximo año, Portugal prevé que el mercado laboral ecuatoriano continúe transformándose con mayor demanda de habilidades digitales y flexibilidad en los contratos. “Sectores como tecnología, biotecnología e innovación ambiental ofrecerán nuevas oportunidades, pero será clave fortalecer la educación técnica y la capacitación laboral”, advierte.
El especialista también subraya la necesidad de políticas públicas que impulsen la formalización del empleo y reduzcan la desigualdad laboral. “Ecuador tiene una oportunidad única de consolidar esta tendencia positiva, siempre que logre equilibrar crecimiento, inversión y protección social”, concluye.

