El próximo 9 de febrero, durante las elecciones generales en Ecuador, se elegirá a cinco nuevos miembros del Parlamento Andino, un organismo clave para la integración regional de los países miembros: Ecuador, Colombia, Perú, Chile y Bolivia. Un total de 55 candidatos han sido inscritos por once organizaciones políticas, cada uno con dos suplentes. Los elegidos ocuparán sus cargos por un periodo de cuatro años y recibirán un sueldo mensual de $3.500, así como varios beneficios, entre los que se incluyen cuatro asesores por parlamentario y gastos de movilización para sus traslados a reuniones en Bogotá, donde se encuentran las oficinas principales.
Este Parlamento, que se reúne cuatro veces al mes, tiene la misión de armonizar las leyes en la región, promover la participación ciudadana, fortalecer la integración andina y compartir buenas prácticas gubernamentales. Sin embargo, sus decisiones no son vinculantes para los países miembros, lo que limita su poder efectivo sobre las políticas internas de cada nación. Esta característica ha generado críticas de expertos y parlamentarios, quienes consideran que el Parlamento Andino debería tener mayores competencias legislativas para afrontar los desafíos regionales.
Santiago Carranco, coordinador del laboratorio de Relaciones Internacionales de la UIDE, destaca que el Parlamento Andino fue concebido como una estructura similar al Parlamento Europeo, el cual tiene poder para generar normas vinculantes para todos los miembros de la Unión Europea. No obstante, en el caso andino, la falta de capacidad para emitir normas vinculantes ha limitado su influencia sobre las legislaciones nacionales. Carranco señala que para que el Parlamento Andino tenga un impacto real, será necesario que los países miembros muestren más voluntad política para fortalecer su poder legislativo.
Por su parte, Paúl Desemblanc, actual integrante del Parlamento Andino por la Izquierda Democrática, comparte una visión crítica sobre la capacidad del organismo para legislar de manera efectiva. Según Desemblanc, en un mundo globalizado, los problemas como el crimen organizado, el narcotráfico y la migración traspasan fronteras, por lo que los parlamentos supranacionales deberían tener más poder para regular y legislar en temas transnacionales. A lo largo de su mandato, Desemblanc ha trabajado en el desarrollo de marcos normativos regionales y ha logrado avances como la creación de una red de universidades acreditadas en la región andina y la promoción de políticas públicas regionalizadas.
Además, Desemblanc menciona que el Parlamento Andino debe seguir abordando tres ejes prioritarios: la homologación de títulos universitarios en la región, la defensa de la naturaleza a través de pactos verdes, y la colaboración en políticas de educación superior. A pesar de sus limitaciones, el Parlamento Andino sigue siendo relevante para fortalecer la cohesión entre los países de la Comunidad Andina de Naciones (CAN).
En cuanto a los aspectos administrativos, el Parlamento Andino se enfrenta a una situación de austeridad. Actualmente, sus miembros operan en un edificio estatal bajo proceso de comodato, lo que ha permitido reducir los gastos operativos. Anteriormente, el Parlamento alquilaba un inmueble donde se pagaban $17.000 mensuales, lo que afectaba el presupuesto. En la gestión actual, se han implementado ajustes para optimizar los recursos.
Este 9 de febrero, las organizaciones políticas que han inscrito candidatos para el Parlamento Andino son: Centro Democrático (Lista 1), Unidad Popular (Lista 2), Movimiento Pueblo, Igualdad y Democracia (Lista 4), Revolución Ciudadana y RETO (Listas 5 y 33), Partido Social Cristiano (Lista 6), Acción Democrática Nacional (Lista 7), Movimiento Amigo (Lista 16), Partido Socialista Ecuatoriano (Lista 17), Movimiento CREO (Lista 21), Sociedad Unida Más Acción (Lista 23) y Movimiento Construye (Lista 25). Estos candidatos buscarán influir en la región andina para avanzar hacia una mayor integración y solución a los problemas transnacionales.
