Daniel Noboa Azín, candidato de Acción Democrática Nacional (ADN), no solo fue ratificado como presidente de Ecuador en la segunda vuelta electoral del 13 de abril de 2025, sino que lo hizo con una de las victorias más contundentes desde el retorno a la democracia. Según el Consejo Nacional Electoral (CNE), Noboa obtuvo el 55,66 % de los votos válidos, superando a su rival, Luisa González (Revolución Ciudadana – RETO), quien alcanzó el 44,34 %.
La diferencia supera los 1,16 millones de votos, lo que posiciona este resultado como el cuarto margen de victoria más amplio en una segunda vuelta presidencial desde 1979. El récord histórico aún lo ostenta Jaime Roldós Aguilera, quien en las elecciones de 1979 derrotó a Sixto Durán-Ballén con una ventaja de 37 puntos porcentuales.
En cifras absolutas, el CNE reportó que Noboa sumó 5′744.645 votos, mientras que González obtuvo 4′576.736. Este resultado no solo consolidó el liderazgo del joven mandatario, sino que evidenció un giro importante en el comportamiento del electorado ecuatoriano, especialmente en la región Costa, donde Noboa incrementó considerablemente su votación respecto a la primera vuelta.
Este triunfo electoral marca un precedente relevante, especialmente considerando que Noboa llegó a la presidencia tras apenas seis meses de gestión provisional, producto de las elecciones anticipadas de 2023. Con este respaldo en las urnas, inicia un nuevo periodo constitucional con legitimidad reforzada y grandes desafíos por delante.
La participación ciudadana fue alta, superando el 83 % del padrón electoral, reflejo de una democracia activa y un interés generalizado por el rumbo político del país. La elección fue acompañada por misiones de observación internacionales, incluyendo a la OEA y Uniore, que destacaron el desarrollo pacífico de la jornada.
El nuevo periodo presidencial de Noboa se extenderá hasta 2029, y este triunfo holgado le proporciona una plataforma sólida para negociar con la Asamblea Nacional e implementar su agenda de gobierno, centrada en seguridad, empleo juvenil, educación técnica y lucha contra el narcotráfico.
