Nueva York se prepara una vez más para una de sus tradiciones más emblemáticas: la iluminación del árbol de Navidad del Rockefeller Center. Este año, la estrella del espectáculo es una imponente pícea de Noruega que alcanzará los 75 pies de altura y un peso de 11 toneladas, prometiendo llenar de magia el corazón de Midtown Manhattan durante la temporada navideña.
El árbol fue donado por la familia Russ, que lo ha cuidado durante más de seis décadas en su granja ubicada en East Greenbush, condado de Rensselaer, Nueva York. Judy Russ, junto a su hijo Liam, de 7 años, expresó su emoción por ver cómo este ejemplar se convierte en un ícono navideño mundial. “Es un honor ver cómo nuestro árbol ahora crea recuerdos para millones de personas”, señaló.
Según el Rockefeller Center, la ceremonia de corte está programada para el 6 de noviembre de 2025. Tras recorrer aproximadamente 210 kilómetros, el árbol llegará al emblemático 30 Rockefeller Plaza el 8 de noviembre, donde un equipo especializado lo instalará para iniciar una de las celebraciones más famosas de la ciudad.
La decoración promete ser espectacular: 50.000 luces LED multicolores envolverán la estructura y una estrella de cristal Swarovski de 900 libras coronará su punta. Este despliegue lumínico será inaugurado oficialmente el 3 de diciembre en la ceremonia anual de encendido, un evento que atrae tanto a locales como a turistas, y que marca el inicio de la temporada festiva en Nueva York.
El Rockefeller Center destacó en su anuncio oficial: “Durante generaciones, la pícea de Noruega ha servido como escenario de momentos familiares significativos, y ahora forma parte de una tradición compartida por todos”. Este árbol continuará brillando en el corazón de Manhattan hasta mediados de enero de 2026. Posteriormente, su madera será donada a la organización Hábitat para la Humanidad, contribuyendo a la construcción de viviendas y extendiendo su legado más allá de la temporada navideña.
La llegada y encendido del árbol del Rockefeller Center no solo representa una tradición festiva, sino también un símbolo de unión, alegría y generosidad que resuena en todo el mundo, consolidando a Nueva York como la capital navideña por excelencia.

