El debate revive: ¿Vuelve el FOL a Ecuador?
El reciente interés de Estados Unidos en reactivar un Puesto de Operaciones de Avanzada (FOL, por sus siglas en inglés) en Manta o Salinas ha reabierto un debate que parecía cerrado. La visita de altos funcionarios de seguridad estadounidenses el 6 de noviembre de 2025 a ambas ciudades, para evaluar posibles ubicaciones, coincidió con el anuncio del presidente Daniel Noboa, quien no descartó esta opción dentro de su estrategia de seguridad nacional.
La propuesta surge en un contexto de crisis de violencia e inseguridad que afecta a todo el país. Mientras algunos sectores ven en la presencia militar estadounidense una oportunidad para reforzar el control del narcotráfico y dinamizar la economía local, otros temen una afectación a la soberanía nacional.
El impacto del FOL en la economía de Manta (1999-2009)
Durante su operación entre 1999 y 2009, el FOL de Manta transformó la ciudad. El exalcalde Jorge Zambrano recordó que la llegada de los militares estadounidenses fue una decisión del gobierno de Jamil Mahuad, y que, si bien el municipio no intervino directamente, la instalación del FOL generó empleo, inversión y crecimiento inmobiliario.
“La reconstrucción de la pista del aeropuerto generó fuentes de trabajo inmediatas”, relató Zambrano. “Luego vino la demanda de servicios: transporte, limpieza, choferes, logística. Todo eso activó la economía local”.
Uno de los sectores más beneficiados fue el inmobiliario. Los militares estadounidenses alquilaban viviendas a precios muy superiores a los del mercado local, lo que provocó un alza general en los arriendos. “Antes alquilábamos a 300 dólares, después ellos pagaban 1.200 o 1.500. Eso cambió todo”, señaló el exalcalde.
Sin embargo, tras los ataques del 11 de septiembre de 2001, la dinámica cambió. “Antes de eso salían a los bares y hoteles; después, las medidas de seguridad los obligaron a quedarse en la base”, explicó Zambrano, quien también destacó la cooperación entre las fuerzas de ambos países para combatir el tráfico de drogas y de migrantes.
Según cifras de la época, el FOL albergaba entre 300 y 450 militares estadounidenses, con hasta 150 empleados ecuatorianos en labores de mantenimiento y servicios. Entre 1999 y 2007, se detectaron 7.953 migrantes ilegales, producto del monitoreo conjunto.
Beneficios y controversias: visiones opuestas en Manta
La ex presidenta de la Cámara de Comercio de Manta, Lucía Fernández, defiende la idea de un posible retorno. Asegura que la base generó confianza, inversión y estabilidad. “Una ciudad segura atrae inversión. Si regresan los norteamericanos, eso se traducirá en oportunidades”, sostuvo.
Fernández recordó que durante el periodo de operaciones del FOL se fortaleció la infraestructura y la respuesta ante emergencias. “Ellos atendían incendios en barcos atuneros y accidentes con amoniaco. Gracias a su intervención se evitaron tragedias mayores”, afirmó.
No obstante, voces críticas rechazan la posibilidad de reactivar una base. Eduardo Jurado, presidente de la Junta Cívica de Los Esteros, calificó la medida como “un retroceso social y político”. “Ecuador tiene sus propias fuerzas armadas y policías; no necesitamos delegar la seguridad a otro país”, expresó.
Jurado también recordó los conflictos con pescadores y las denuncias de embarcaciones hundidas entre 2002 y 2005. Según la Asociación Latinoamericana de Derechos Humanos (ALDHU), se reportaron 36 incidentes marítimos durante ese periodo. “El único beneficio fue la pista del aeropuerto”, concluyó.
Soberanía vs. seguridad: el dilema actual
El cierre del FOL en 2009, durante la presidencia de Rafael Correa, marcó el fin de una era. La ceremonia de despedida contó con la presencia de la embajadora estadounidense Heather Hodges, quien agradeció a las autoridades locales por su apoyo.
Hoy, con el recrudecimiento de la delincuencia organizada, la discusión renace. Para algunos, el retorno de Estados Unidos podría ser una herramienta clave para reforzar el control del narcotráfico. Para otros, representa un riesgo de dependencia y pérdida de autonomía.
La ciudad de Manta, que alguna vez fue el epicentro de la cooperación militar entre Ecuador y EE. UU., vuelve a estar bajo la lupa internacional. La pregunta sigue abierta: ¿será la presencia extranjera una solución a la inseguridad o una cesión de soberanía?

