El 13 de octubre, la comunidad de Guayaquil se entristeció con el fallecimiento de Elena Donoso Romero de Albán. Su familia ha compartido la noticia y extendido una invitación a la misa y sepelio en su honor.
Elena, esposa de Hugo Albán Nuques, fue madre de cuatro hijos: María Elena, María Auxiliadora, Hugo y Juan. Además, dejó un legado a través de sus nietos: los Illingworth Albán, Molfetto Albán, Albán Baca y Albán Grunauer. La misa de cuerpo presente se llevó a cabo el lunes 14 de octubre a las 12:00 en el cementerio Parques de la Paz, mientras que el sepelio está programado para este martes 15 de octubre a la misma hora.
Contribuciones a la comunidad
Elena Donoso fue una figura destacada en la comunidad, no solo por su dedicación a su familia, sino también por su notable labor en el ámbito cultural y social. Se desempeñó como vicepresidenta y formadora del voluntariado en la Asociación Coordinadora de Voluntariado, donde trabajó incansablemente para promover la participación ciudadana.
Como miembro fundadora de la Sociedad Femenina de Cultura del Teatro Centro de Arte, Elena fue una apasionada defensora de las artes. Además, fue gestora del programa cultural “Encuentros del Teatro”, que buscaba fomentar el arte y la cultura en Guayaquil, dejando una huella imborrable en la vida cultural de la ciudad.
Pasión por la jardinería y el diseño floral
Elena también fue reconocida en el ámbito de la jardinería. Se desempeñó como jueza internacional de jardinería, acreditada por el World Flower Council, y participó activamente en el diseño del Jardín Botánico de Guayaquil. Su amor por la botánica la llevó a donar su extensa colección de plantas al jardín, contribuyendo a la riqueza de este espacio natural.
A lo largo de su vida, Elena recibió numerosos premios y reconocimientos en concursos de diseño floral, tanto a nivel nacional como internacional. Su trabajo en el arte floral la convirtió en una referente en este campo, destacando su creatividad y dedicación.
El legado de Elena Donoso Romero de Albán es un testimonio de su compromiso con la cultura, el arte y el voluntariado en Guayaquil, y su memoria perdurará en aquellos que tuvieron el privilegio de conocerla y compartir su pasión por la vida.

