Abdón Echanique, exzaguero emblemático del Barcelona Sporting Club, reflexiona sobre la situación actual del fútbol guayaquileño, lamentando su aparente declive. Echanique, quien era parte de un grupo de amigos exfutbolistas, se reencontró recientemente con viejos compañeros tras un largo período sin verse, en un encuentro en la casa de Winston Andraca en North Bergen. Este reencuentro revivió recuerdos de una época dorada del fútbol en Guayaquil, cuando equipos como Barcelona, Emelec, Everest, Patria y 9 de Octubre dominaban el escenario deportivo nacional.
«Hoy en día, el fútbol guayaquileño ha perdido su esencia», comenta Echanique. Según él, los equipos ya no cuentan con la misma base de jugadores locales que solían nutrir las filas de clubes importantes. Echanique destaca que la desaparición de ligas juveniles y de desarrollo, como los campeonatos intercolegiales y federativos, ha contribuido al declive de la calidad del fútbol en la región. «La Federación Deportiva del Guayas y las fuentes productoras de valores han desaparecido», añade con un tono de desánimo.
Echanique, cuya carrera comenzó en el fútbol con una fuerte influencia familiar, recuerda cómo su padre, Enrique Echanique, fue una figura destacada en el béisbol y el fútbol. Abdón comenzó su trayectoria en el fútbol con Barcelona, después de ser observado en la Liga Juan Díaz Salem. A los 18 años, se unió al primer equipo de Barcelona, siendo parte fundamental de la defensa junto a jugadores destacados como Vicente Lecaro y Luciano Macías.
En los años 60, Echanique fue reconocido por su desempeño en el campeonato nacional, y aunque su carrera incluyó etapas en Aucas y otros clubes, siempre volvía a Barcelona, el equipo de su corazón. «Para mí, jugar en Barcelona era la mayor emoción. Sentía una profunda conexión con el club y un compromiso total», rememora Echanique.
Contrasta este pasado con la situación actual del fútbol, donde, según él, los jugadores tienen altos ingresos pero carecen de la misma identificación y pasión por los clubes. Echanique critica la calidad del periodismo deportivo actual, que a su juicio, ha perdido el enfoque en el análisis y la educación en favor de controversias y discusiones triviales. «El fútbol ya no es lo que solía ser. Los tiempos han cambiado para mal», concluye.

