El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, ha anunciado con optimismo que los apagones en el país llegarán a su fin el próximo 20 de diciembre. Esta promesa marca un hito importante en la lucha contra la crisis energética que ha afectado al país durante los últimos meses. Según el presidente, a partir de esa fecha, «no habrá más cortes de luz», y se considera que el Gobierno ha tomado todas las medidas necesarias para asegurar que este sea «el último año» en que Ecuador sufra una crisis de energía tan grave.
El principal factor que ha permitido esta expectativa es la recuperación de la capacidad instalada del país. Esto incluye el mantenimiento y la reactivación de varias plantas térmicas, las cuales suman 696,7 megavatios al sistema eléctrico nacional. Además, la hidroeléctrica Toachi Pilatón, que aporta 204 MW, también juega un papel clave en la estabilización de la red eléctrica.
El anuncio ha generado diversas reacciones entre los expertos. Aunque algunos consideran que el objetivo de suspender los apagones a partir del 20 de diciembre es alcanzable, también hay voces que advierten que la crisis energética aún no está completamente superada. Andrés Oquendo, expresidente del Colegio de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos del Ecuador, afirma que la decisión del Gobierno es viable, especialmente debido a las mejores condiciones hídricas en el país.
Por su parte, el consultor energético Jorge Luis Hidalgo opina que el Gobierno ha gestionado bien la compra de electricidad de Colombia y ha incorporado nuevas fuentes de generación, lo que contribuye a una mayor estabilidad del sistema. Sin embargo, Hidalgo también destaca que la crisis energética sigue siendo un «paciente que necesita estabilizarse». Si no entra nueva generación, existe la posibilidad de que, en enero, Ecuador siga enfrentando restricciones de energía.
Los expertos también enfatizan la importancia de que las lluvias continúen en las zonas donde se encuentra la hidroeléctrica Coca Codo Sinclair, ya que su producción ha aumentado en las últimas semanas, lo que ha permitido superar los 1.000 megavatios de generación. Esta planta, que comenzó a operar en 2016, tiene una capacidad instalada de 1.500 MW y está ubicada entre las provincias de Napo y Sucumbíos. Según la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec), el 9 de diciembre se generaron 1.117,33 MWh, un incremento respecto a los 895,02 MWh del día anterior.
Además, la recuperación del embalse de Mazar es otro de los puntos positivos. Durante los últimos días, el nivel de esta central hidroeléctrica se ha mantenido en los 2.114 metros sobre el nivel del mar, después de haber estado por debajo de esa cifra durante varias semanas. Este incremento se debe a las lluvias en las cuencas que alimentan al río Paute, uno de los principales afluentes. La central hidroeléctrica Mazar también ha estado operando durante más tiempo, con un promedio de ocho horas diarias de generación de energía, lo que contribuye a aliviar la demanda del sistema eléctrico.
Otro factor clave para el fin de los apagones es la reanudación de las exportaciones de energía de Colombia a Ecuador, que comenzaron el 17 de noviembre tras una pausa desde el 30 de septiembre. En promedio, Colombia ha estado enviando entre 420 y 430 MW de electricidad, con una capacidad máxima de 450 MW, lo que ha sido un alivio importante para el sistema ecuatoriano.
A pesar de estos avances, los expertos coinciden en que el país aún debe estar preparado para posibles fluctuaciones en el consumo de energía y en las condiciones climáticas. Si bien el presidente Noboa expresó su gratitud por la paciencia de los ecuatorianos, subrayó que el trabajo no ha terminado y que el país debe seguir implementando soluciones para evitar futuras crisis energéticas.

