EE. UU. reduce progresivamente vuelos por crisis en el sistema aéreo y cierre de Gobierno

ENTRETENIMIENTO

La Administración Federal de Aviación (FAA) de Estados Unidos ordenó este jueves una reducción progresiva de los vuelos programados en el país, tras detectar “signos de tensión en el sistema aéreo” que podrían comprometer la seguridad. La medida, que afectará tanto a aerolíneas nacionales como internacionales, comenzará con un recorte del 4% este viernes a partir de las 6:00 a.m. (hora del Este) y aumentará hasta un 10% en los próximos días.

La decisión llega en medio del prolongado cierre del Gobierno federal, que ya acumula 37 días sin financiamiento, y ha provocado que más de 2.000 controladores aéreos abandonen sus puestos o busquen empleos temporales por falta de pago. Según la FAA, si el cierre se mantiene hasta el 14 de noviembre, el ajuste alcanzará el 10% de las operaciones en al menos 40 aeropuertos principales, entre ellos Nueva York, Los Ángeles, Chicago y Atlanta.

El secretario de Transporte, Sean P. Duffy, junto con el administrador de la FAA, Bryan Bedford, explicaron que la reducción será gradual y controlada, con el objetivo de evitar un colapso del tráfico aéreo y mantener la seguridad operacional. “Nuestra prioridad es garantizar que cada vuelo que despegue lo haga bajo condiciones seguras, incluso si eso implica limitar el número total de operaciones”, afirmó Bedford durante una conferencia de prensa.

Las aerolíneas American Airlines, United Airlines y Delta Air Lines confirmaron que ya están ajustando sus itinerarios para cumplir con la nueva regulación. En un comunicado conjunto, las compañías aseguraron que priorizarán los vuelos internacionales y las rutas con mayor demanda, mientras evalúan posibles reembolsos y reprogramaciones para los pasajeros afectados.

La FAA reiteró que los viajeros que enfrenten cancelaciones tendrán derecho a reembolso completo, aunque no se cubrirán otros gastos como alojamiento o alimentación, conforme a los protocolos habituales en casos donde la interrupción no sea responsabilidad directa de la aerolínea.

Por su parte, el Departamento de Transporte (DOT) aclaró que las aerolíneas mantendrán libertad para decidir qué vuelos cancelar o mantener, siempre dentro del marco de reducción ordenado.

El contexto político también agrava la situación. El Senado estadounidense tiene previsto debatir este viernes un nuevo proyecto de financiamiento temporal, el decimosexto intento para poner fin al cierre gubernamental, tras múltiples fracasos por la falta de consenso entre republicanos y demócratas.

Con este episodio, Estados Unidos atraviesa el cierre federal más prolongado de su historia, superando al de 2018, cuando la administración de Donald Trump se vio forzada a reabrir el Gobierno tras 35 días de inactividad debido al colapso del tráfico aéreo.

La FAA advierte que, de no alcanzarse un acuerdo presupuestario pronto, el sistema podría experimentar retrasos más severos, afectando no solo los vuelos comerciales, sino también las operaciones de carga, emergencias médicas y seguridad nacional.

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