El Comité para un Presupuesto Federal Responsable propuso restringir las prestaciones del Seguro Social de Estados Unidos para los jubilados con mayores ingresos, como parte de una estrategia para evitar que el sistema enfrente una posible insolvencia en menos de siete años.
De acuerdo con el análisis del comité, cerca de un millón de beneficiarios individuales reciben al menos 50.000 dólares anuales, lo que puede superar los 100.000 dólares en el caso de parejas. Aunque este grupo representa menos del 2 % del total de beneficiarios, se prevé que crezca debido al envejecimiento poblacional y a los ajustes por costo de vida.
La propuesta, denominada “límite de seis cifras”, plantea establecer un tope de 100.000 dólares anuales para parejas jubiladas y de 50.000 dólares para beneficiarios individuales que accedan a su pensión en la edad plena de retiro. Este mecanismo se ajustaría según el estado civil y la edad en que se soliciten los beneficios.
Según el CRFB, esta medida podría reducir el déficit del sistema en al menos un 20 % y generar un ahorro aproximado de 190.000 millones de dólares en un período de diez años, contribuyendo a fortalecer la sostenibilidad del programa.
Las parejas que actualmente superan ese umbral son aquellas en las que ambos integrantes han cotizado durante al menos 35 años con ingresos cercanos al máximo imponible —que hoy se sitúa en 184.500 dólares— y solicitan su jubilación a los 67 años. En estos casos, pueden llegar a percibir más de 100.000 dólares al año, equivalentes a unos 8.400 dólares mensuales.
En contraste, el beneficio promedio del Seguro Social ronda los 2.071 dólares mensuales, lo que evidencia la brecha entre los jubilados de mayores ingresos y el resto de beneficiarios.
Expertos advierten que, si no se adoptan medidas estructurales, el sistema podría enfrentar recortes generalizados de alrededor del 20 % en las prestaciones una vez que el fondo fiduciario se quede sin recursos suficientes.
La propuesta abre el debate sobre cómo equilibrar la sostenibilidad financiera del sistema sin afectar de forma significativa a los jubilados, especialmente en un contexto de creciente presión sobre los programas de seguridad social en Estados Unidos. (I)

