EE. UU. elimina la obligación de quitarse los zapatos en controles de seguridad aeroportuaria tras 20 años

INTERNACIONAL

Después de 20 años de aplicación, Estados Unidos ha anunciado un cambio significativo en sus procedimientos de seguridad aeroportuaria: los pasajeros ya no estarán obligados a retirarse los zapatos al pasar por los controles de seguridad. Esta modificación representa un alivio para millones de viajeros que diariamente enfrentaban esta medida que se implementó a raíz de un intento de atentado en 2001.

La Administración de Seguridad en el Transporte (TSA, por sus siglas en inglés) comunicó que, en adelante, la revisión de calzado será más flexible y se basará en evaluaciones de riesgo específicas y tecnología avanzada para detectar amenazas. El director de la TSA, David Pekoske, señaló que esta actualización «mejora la experiencia del pasajero sin comprometer la seguridad nacional».

Esta norma, que estuvo vigente durante dos décadas, se introdujo en respuesta a un intento de ataque terrorista frustrado cuando un individuo intentó detonar explosivos ocultos en sus zapatos. Desde entonces, quitarse el calzado se convirtió en un procedimiento estándar en los aeropuertos estadounidenses, causando molestia y retrasos para los pasajeros.

Según datos oficiales, diariamente más de 2 millones de personas transitan por los aeropuertos de Estados Unidos, lo que convierte este cambio en una mejora considerable en la fluidez de los controles y la comodidad del pasajero. Con el avance de nuevas tecnologías de detección, como escáneres más precisos, la TSA busca mantener la seguridad sin sacrificar la agilidad en los procesos.

Especialistas en seguridad aeroportuaria han valorado esta medida como un paso hacia un equilibrio óptimo entre protección y eficiencia. «La tecnología ha evolucionado y permite hacer controles más rápidos y menos invasivos, lo que beneficia tanto a viajeros como a las autoridades», explicó la experta en seguridad aérea, Laura Mendoza.

Además, esta nueva disposición contribuirá a reducir las largas filas y tiempos de espera, uno de los mayores reclamos de quienes viajan. Los usuarios ahora podrán mantener su calzado puesto, siempre que no sea considerado un riesgo particular por los agentes de seguridad.

Cabe destacar que, a pesar de esta flexibilización, la TSA se reserva el derecho de solicitar a cualquier pasajero que retire el calzado si así lo determina por razones de seguridad. La agencia reitera que el objetivo principal sigue siendo garantizar la protección de todos los viajeros y el espacio aéreo estadounidense.

En resumen, esta decisión marca un cambio relevante en la política de seguridad aeroportuaria estadounidense, que a la vez mejora la experiencia del pasajero sin dejar de lado la vigilancia contra amenazas. Esta evolución responde a la necesidad de adaptarse a nuevas tecnologías y a las expectativas actuales de los usuarios.

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