El Pentágono ha confirmado el despliegue del grupo de ataque del portaaviones Gerald R. Ford en el área de operaciones del Comando Sur (SOUTHCOM) de Estados Unidos, como parte de una intensificación en la lucha contra el narcotráfico y las organizaciones criminales transnacionales. La información fue confirmada por Sean Parnell, portavoz del Pentágono, a través de su cuenta de X.
Según Parnell, la decisión responde a la necesidad de “desmantelar las Organizaciones Criminales Transnacionales (TCO) y contrarrestar el narcoterrorismo” en aguas internacionales. Este movimiento estratégico refuerza la presencia militar estadounidense en zonas críticas para la seguridad hemisférica.
“El secretario de Guerra ha enviado al grupo de ataque del portaaviones Gerald R. Ford y al ala aérea embarcada al área de responsabilidad del Comando Sur de Estados Unidos (USSOUTHCOM)”, explicó Parnell, destacando que la operación busca incrementar la capacidad de Estados Unidos para “detectar, monitorear y desmantelar actores y actividades ilícitas que comprometen la seguridad y la prosperidad del territorio estadounidense, así como la estabilidad en el hemisferio occidental”.
El anuncio se produjo poco después de que el secretario de Guerra, Pete Hegseth, brindara detalles sobre el décimo ataque estadounidense contra una presunta embarcación de narcotráfico. En esa operación murieron seis personas presuntamente vinculadas al Tren de Aragua, organización criminal venezolana con presencia en la región.
Hasta la fecha, la ofensiva marítima estadounidense ha dejado un saldo provisional de 43 fallecidos, según datos del Pentágono. Esta acción refleja el compromiso de Washington de emplear recursos navales avanzados, como el portaaviones Gerald R. Ford, para combatir el tráfico de drogas y las estructuras criminales que operan en el hemisferio occidental.
Analistas señalan que este tipo de despliegues no solo tienen un impacto directo sobre las rutas de narcotráfico, sino que también envían un mensaje de firmeza frente a las organizaciones criminales transnacionales que amenazan la seguridad regional y la estabilidad política en países vecinos.
El Gerald R. Ford, considerado uno de los portaaviones más modernos del mundo, incluye tecnología de última generación para vigilancia y operaciones aéreas, lo que permite un control más efectivo de las aguas internacionales y refuerza las capacidades de interceptación de cargamentos ilícitos.
El Pentágono ha enfatizado que las operaciones continuarán bajo estrictos protocolos legales y con el objetivo de minimizar riesgos para civiles, mientras se mantiene la presión sobre redes criminales con alcance multinacional.

