Ecuador está llevando a cabo un ambicioso proyecto ambiental con el fin de restaurar los ecosistemas de manglares en la región del delta del río Guayas, específicamente en una zona de llanura mareal cercana al puerto de Guayaquil. Este proyecto, denominado AquaForest, tiene como objetivo crear un manglar completamente nuevo a partir de sedimentos dragados, transformando la zona en un ecosistema autónomo que contribuya a la protección del medio ambiente y la biodiversidad local.
Nacimiento del proyecto AquaForest
La idea surgió en 2018, cuando el gobierno ecuatoriano firmó un contrato para llevar a cabo el dragado de mantenimiento del canal de acceso al puerto de Guayaquil. Durante los trabajos, los responsables del proyecto observaron la presencia de bajas mareales cerca del canal y decidieron reutilizar los sedimentos dragados para construir un ecosistema de manglares. Según Dominic De Prins, director de proyectos de seguimiento de AquaForest para Jan De Nul Group, la idea de reutilizar estos sedimentos para promover la regeneración del manglar comenzó a gestarse en ese momento.
“Nos tomó dos años realizar los estudios necesarios para determinar qué tipo de manglar sería el más adecuado para esta zona, si el sedimento era apto y, dado que estamos cerca de un canal de navegación, asegurarnos de que no habría impacto negativo a largo plazo”, explicó De Prins. Finalmente, en abril de este año, el proyecto obtuvo el último permiso requerido de la autoridad marítima y comenzó a implementarse con la construcción de la nueva área de manglar.
Un ecosistema de manglares de 50 hectáreas
El proyecto AquaForest se lleva a cabo en una extensión de 50 hectáreas, donde se han depositado más de 500.000 metros cúbicos de sedimentos extraídos del canal de navegación. La zona se ha acondicionado con un muro semipermeable de 1,5 km de longitud, fabricado con materiales naturales como caña y bambú. Este muro actúa como una barrera protectora contra la corriente y ayuda a reducir la erosión de la isla, garantizando que los manglares juveniles puedan crecer en condiciones óptimas.
Además, se han sembrado diferentes especies de manglares en el área, como el manglar rojo, blanco y negro. Según Yaliza García, ingeniera ambiental de Jan De Nul Group en Ecuador, el manglar rojo ha demostrado ser la especie más adecuada para la zona, y se ha plantado en diversas áreas del proyecto. “Los propágulos de manglar rojo se están desarrollando bien en los sustratos de sedimento y sus raíces están empezando a fijar el sedimento en el lugar, lo que favorece la consolidación del ecosistema”, explicó García.
Monitoreo y evaluación continua
El proyecto AquaForest se ha convertido en un «laboratorio viviente», como lo describió Andrea Reyes, docente investigadora de la Facultad de Ciencias de la Vida de la ESPOL (Escuela Superior Politécnica del Litoral). Este «laboratorio» permitirá evaluar el progreso de los manglares en tiempo real, observando su desarrollo y monitoreando la colonización de especies en la zona. A través de análisis satelitales y en terreno, se podrá determinar, por ejemplo, si es necesario sembrar más plantas en ciertas áreas para asegurar la estabilización del ecosistema.
Los avances en AquaForest ya son visibles, con la presencia de cangrejos y conchas negras en el área, y la observación de aves como gaviotines y fragatas que ya están utilizando el espacio restaurado. Además, el proyecto se ha convertido en un modelo que podría ser replicado en otras zonas de Ecuador y en otras regiones costeras de América Latina.
Objetivos y futuro del proyecto
AquaForest no solo tiene como fin la restauración de los manglares, sino que también busca incentivar a más organizaciones y empresas a involucrarse en este tipo de iniciativas de protección ambiental. De Prins destacó que existen otras zonas bajas en el delta del Guayas que podrían beneficiarse de un proyecto similar, lo que amplía las posibilidades de restauración de manglares en la región.
El proyecto, financiado por el Gobierno de Flandes de Bélgica con una inversión superior a los dos millones de dólares, cuenta con la colaboración de diversas consultoras, universidades y organizaciones locales, lo que ha permitido que AquaForest se convierta en un referente de sostenibilidad y restauración ecológica en Ecuador.
Manglares: sumideros de carbono esenciales
Los manglares no solo son ecosistemas vitales para la biodiversidad, sino que también juegan un papel fundamental en la lucha contra el cambio climático. Como sumideros de carbono, los manglares son capaces de almacenar hasta cuatro veces más carbono por hectárea que las selvas tropicales. Además, su capacidad para proteger las costas contra la erosión y los efectos del cambio climático los convierte en una prioridad en los esfuerzos de restauración ambiental a nivel mundial.
Con el avance del proyecto AquaForest, Ecuador no solo está restaurando ecosistemas valiosos, sino que también está sentando un precedente en el uso innovador de sedimentos dragados para la rehabilitación ambiental.
