Dos adolescentes fueron detenidos por su presunta participación en el secuestro de cuatro personas en Quevedo, provincia de Los Ríos. El caso generó alarma luego de que se conociera que uno de los familiares de las víctimas recibió mensajes extorsivos en los que los captores exigían una suma de 20.000 dólares para liberar a uno de los retenidos.
“Señora, su hijo está secuestrado. No queremos que ande con la Policía. Necesitamos la cantidad de $20.000”, fue uno de los mensajes recibidos por la madre de Ulises F., quien se encontraba entre los secuestrados. El caso se activó rápidamente y permitió una operación de rescate por parte de la Policía Nacional y la Unidad Antisecuestros (Unase), que terminó con la liberación de los cuatro ciudadanos.
Los hechos ocurrieron en días recientes en sectores periféricos de Quevedo, donde las víctimas fueron privadas de libertad en circunstancias aún bajo investigación. Según el reporte policial, los captores mantenían a las personas retenidas en un inmueble alejado, utilizado como centro de operaciones del grupo delictivo.
Durante el operativo de rescate, los agentes capturaron a dos menores de edad que estarían involucrados en el delito de secuestro extorsivo. La Fiscalía investiga si estos adolescentes actuaban bajo órdenes de una organización criminal o si participaban de manera independiente en actividades ilícitas.
Las autoridades destacaron que este tipo de delitos, en los que se ven involucrados menores de edad, reflejan una preocupante realidad social que requiere atención urgente por parte de las instituciones responsables del sistema de protección y prevención de la violencia juvenil.
Los adolescentes capturados fueron puestos a disposición de la justicia bajo los protocolos que establece la Ley Orgánica de Protección Integral a Niños, Niñas y Adolescentes (LOPINA), y se iniciaron los procesos correspondientes en una unidad judicial especializada.
La Policía Nacional recordó a la ciudadanía que, ante situaciones de secuestro o extorsión, lo más importante es mantener la calma, no ceder a las exigencias económicas de los delincuentes y comunicarse de inmediato con la Unase, que cuenta con equipos especializados para actuar en estos casos sin poner en riesgo la vida de las víctimas.
El caso continúa en investigación para determinar si hay más implicados y esclarecer la cadena de responsabilidad detrás del delito.
