El expresidente estadounidense Donald Trump, quien fue herido en un atentado el pasado 13 de julio, celebró este miércoles su primer mitin al aire libre con una seguridad extremadamente reforzada. El evento tuvo lugar en Asheboro, Carolina del Norte, y contó con medidas de protección excepcionales, incluyendo láminas de vidrio antibalas que rodearon el escenario.
El ataque anterior ocurrió en un mitin en Butler, Pensilvania, cuando un joven disparó desde un tejado, resultando en la muerte de un espectador e hiriendo a otros dos. Trump sufrió una herida menor en la oreja durante el incidente. La agresión llevó a la dimisión de Kimberly Cheatle, entonces directora del Servicio Secreto, quien reconoció que el evento fue el «mayor fallo operativo» de la agencia en décadas. En respuesta, el Servicio Secreto ha implementado un plan de seguridad mejorado para Trump, que incluye el uso de pantallas de vidrio blindado, normalmente reservado para presidentes y vicepresidentes en situaciones de alto riesgo.
Durante el mitin de este miércoles, Trump se dirigió al público para discutir temas de seguridad nacional y hacer un caso de su mandato como un periodo de estabilidad. Afirmó que, bajo su presidencia, Estados Unidos habría evitado conflictos internacionales como la guerra en Ucrania: “Mi actitud nos mantenía fuera de las guerras. Yo paraba guerras con llamadas de teléfono”, comentó. Trump también criticó al actual presidente Joe Biden y a la vicepresidenta Kamala Harris, acusándolos de llevar al país al borde de una Tercera Guerra Mundial. Prometió restaurar la paz mundial si es reelegido.
Además, el exmandatario presentó su propuesta para crear una versión estadounidense de la «Cúpula de Hierro» israelí, destacando que Estados Unidos ahora dispone de la tecnología necesaria para ello. «Ayudamos a Israel y otros países. Ronald Reagan lo quiso hace muchos años. Tenía razón, pero no teníamos la tecnología adecuada entonces. Hoy tenemos una tecnología increíble», sostuvo Trump.
La comparecencia de Trump marcó el inicio de una semana crucial para su campaña, durante la cual se dirigirá a cuatro estados clave: Pensilvania, Míchigan, Carolina del Norte y Arizona. Su equipo está enfocado en temas cruciales para los votantes conservadores como la inmigración, la seguridad y la economía. En contraste, la Convención Nacional Demócrata de Chicago ha estado en el centro de la atención mediática, destacando la candidatura de Kamala Harris.
Según la media de sondeos de FiveThirtyEight, Harris lidera las intenciones de voto con un 46,6%, superando a Trump por 2,9 puntos. Trump, mientras tanto, acusó a los demócratas de mentir para ganar las elecciones y advirtió sobre las graves consecuencias si su campaña no tiene éxito. “Si no ganamos, estaremos en un problema muy grande como país. Ya lo estamos, pero yo lo voy a arreglar”, concluyó.

