Diana Salazar impulsa reformas constitucionales para endurecer la lucha contra el crimen organizado
La exfiscal general del Estado y actual embajadora de Ecuador en Argentina, Diana Salazar, ha propuesto una reforma profunda a la Constitución ecuatoriana con el fin de fortalecer el combate al crimen organizado, lavado de activos y terrorismo. Su planteamiento central busca incorporar la imprescriptibilidad de estos delitos y habilitar el juzgamiento en ausencia, medidas que —según afirmó— permitirían cerrar vacíos legales que hoy benefician a estructuras criminales.
Durante una entrevista con el canal digital Visionarias, Salazar explicó que su participación ante la Comisión Antimafia del Parlamento Italiano le permitió compartir la experiencia ecuatoriana en la lucha contra las mafias, así como los desafíos que enfrenta el país ante la falta de una legislación sólida y específica en esta materia. “Ecuador no cuenta con herramientas jurídicas lo suficientemente fuertes para enfrentar el poder del crimen organizado”, señaló.
La embajadora citó como ejemplo el caso Metástasis, que reveló la profunda infiltración del narcotráfico en distintas instituciones del Estado. También recordó el caso La Pampa, vinculado con la mafia albanesa, cuya sentencia se dictó en enero de 2025, demostrando —dijo— cómo las redes delictivas transnacionales operan con sofisticación y alcance global.
Propuesta de imprescriptibilidad y juzgamiento en ausencia
Salazar enfatizó que, a diferencia de delitos como el cohecho o el peculado, la Constitución ecuatoriana no contempla el juzgamiento en ausencia para crímenes de terrorismo o delincuencia organizada. “Es necesario que la Carta Magna permita procesar a quienes huyen del país y regresan años después proclamando inocencia solo porque la acción penal prescribió”, advirtió.
A su juicio, declarar imprescriptibles los delitos de narcotráfico, terrorismo y lavado de activos impediría que los responsables evadan la justicia mediante el paso del tiempo. “Hoy muchos prófugos regresan como héroes cuando sus delitos ya han prescrito; eso no puede seguir ocurriendo”, remarcó.
Reformas estructurales frente a una realidad cambiante
La exfiscal subrayó que la Constitución de 2008 no refleja la realidad del Ecuador actual, marcado por 17 años de avance del narcotráfico y las redes criminales. Por ello, propuso no limitarse a simples parches legales, sino impulsar un cambio estructural acorde con las convenciones internacionales de Palermo y Naciones Unidas contra la Corrupción, que obligan a los Estados a adaptar su legislación a las nuevas formas delictivas.
“Debemos reconocer que quien roba un teléfono no puede ser tratado igual que quien dirige una red de narcotráfico o financia el terrorismo”, expresó Salazar, aludiendo a la necesidad de procesos y sanciones diferenciadas según la gravedad de los delitos.
Revisión de garantías y vacíos legales
Salazar también llamó a revisar el uso abusivo de las garantías constitucionales, señalando casos como el del exfuncionario Wilman Terán, involucrado en el caso Metástasis, quien recibió beneficios penitenciarios pese a su condena por delincuencia organizada. “El derecho a la vida, la salud o la alimentación son innegociables; pero el acceso a internet o a un computador bajo el argumento de defensa no puede ser una garantía ilimitada”, puntualizó.
La embajadora cuestionó además los vacíos del artículo 233 de la Constitución, que impide postular a cargos públicos a condenados por corrupción, pero no restringe la participación política de quienes han sido sentenciados por delitos de narcotráfico. “No podemos permitir que mañana tengamos legisladores vinculados con estructuras delictivas”, advirtió, exhortando a una reforma que impida que narcotraficantes o terroristas puedan ocupar dignidades de elección popular.
Llamado al debate ciudadano
Finalmente, Salazar insistió en que este debate debe ser liderado por la ciudadanía, para definir qué tipo de país se desea construir. “Es momento de que Ecuador discuta seriamente cómo fortalecer su justicia frente a un crimen organizado que no solo muta, sino que se infiltra en las estructuras del Estado”, concluyó.

