Este domingo, la periodista Carmela Longo fue arrestada en Caracas en el contexto de la crisis poselectoral que ha sacudido a Venezuela tras la controvertida reelección de Nicolás Maduro. La detención de Longo, que se especializa en temas de entretenimiento, marca el séptimo caso de arresto de un periodista o editor desde las elecciones del 28 de julio, donde Maduro fue proclamado vencedor en medio de acusaciones de fraude por parte de la oposición.
El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP) denunció el hecho a través de la red social X, revelando que efectivos de la Policía Nacional llevaron a Longo y a su hijo desde su hogar. En el allanamiento, los agentes confiscaron equipos de computación. Un video publicado por el SNTP muestra a Longo y su hijo abordando la patrulla sin resistencia.
Hasta el momento, las autoridades no han brindado detalles adicionales ni han presentado cargos formales contra la comunicadora. La detención ocurre tras el despido reciente de Longo del diario Últimas Noticias, un medio que, aunque en su momento crítico del chavismo, se alinea actualmente con la línea oficialista. Longo había trabajado en el periódico durante casi 20 años.
La detención de Longo es parte de una serie de acciones represivas que han aumentado desde las elecciones de julio. Las protestas desencadenadas por los resultados electorales han resultado en 27 muertos, incluidos dos militares, cerca de 200 heridos y más de 2.400 detenidos, según informes de medios locales.
Pedro Vaca, relator especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), expresó su preocupación a través de X sobre la detención de Longo, destacando que esta situación refleja una intensificación de la represión contra el periodismo en el país.
El SNTP también ha denunciado despidos masivos en medios de comunicación estatales, motivados por interacciones en redes sociales a favor de la oposición. En respuesta, el presidente Maduro ha acusado a sus adversarios de utilizar las redes para promover «campañas de odio» y ha ordenado el bloqueo de la plataforma X, también conocida como Twitter.
La situación en Venezuela sigue siendo tensa y complicada, con crecientes preocupaciones sobre la libertad de prensa y los derechos humanos en el contexto de un ambiente político cada vez más conflictivo.

