El 14 de octubre de 2024, el presidente Daniel Noboa sorprendió al país durante una cadena nacional al anunciar la existencia de 2.000 hectáreas de cultivos de coca en la frontera norte de Ecuador. Sin embargo, un mes después, las autoridades locales, habitantes y fuerzas de seguridad de la provincia de Sucumbíos, en el norte de Ecuador, desmienten rotundamente esa afirmación. Según ellos, la idea de que dicha cantidad de coca se haya sembrado de manera clandestina en tan solo unos meses parece inverosímil.
La declaración presidencial y la controversia
El anuncio de Noboa fue respaldado por un documento de cooperación internacional, conocido como el Informe Geoespacial de Cultivos Ilícitos en la Frontera Norte de Ecuador, el cual fue entregado al Gobierno de Ecuador por Estados Unidos. Sin embargo, la Embajada de EE.UU. aclaró que dicho informe no debe interpretarse como una conclusión definitiva, sino más bien como un análisis informativo que proporciona una visión general de la situación.
El informe, que contenía más de 100 coordenadas sobre la ubicación de los cultivos ilícitos, señalaba que cerca del 50% de estos puntos estaban situados en Sucumbíos, la provincia que colinda con Colombia. Sin embargo, a pesar de que estas coordenadas indicaban posibles ubicaciones dentro de la densa selva amazónica, muchos de estos puntos se encontraban a tan solo 10 minutos de la carretera principal que conecta La Unión con La Concordia, en el cantón Quinindé.
Investigación en terreno: Nada de coca
Con el objetivo de verificar la información, un equipo de PRIMICIAS se desplazó a la zona fronteriza de Sucumbíos a finales de octubre y principios de noviembre, para recorrer tanto la selva amazónica como las comunidades cercanas. Lo que encontraron fue una realidad muy diferente a la descrita por el presidente. La gran mayoría de los habitantes de estas zonas, incluidos los campesinos locales, negaron la existencia de los cultivos de coca en la extensión señalada.
En las áreas que PRIMICIAS recorrió, lo que predominaba eran cultivos de café, banano y palma, que son las principales actividades agrícolas de la región. Si bien los campesinos reconocieron que algunas de estas tierras están bajo el control de grupos armados colombianos, quienes las utilizan para almacenar narcóticos, no encontraron pruebas de la existencia de una plantación masiva de coca en los puntos mencionados por el informe.
La respuesta oficial y la falta de pruebas
Desde el lado oficial, varios oficiales de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional también se mostraron escépticos sobre la validez de la información. Si bien reconocen que la frontera norte de Ecuador es una zona de difícil acceso y control, aseguran que, hasta el momento, no han encontrado evidencias que respalden la magnitud de los cultivos de coca mencionados por el presidente.
Desde principios de 2024, las autoridades ecuatorianas han intensificado los patrullajes en la zona para frenar la expansión de los cultivos ilícitos. Sin embargo, hasta la fecha, los hallazgos son mínimos: en Sucumbíos, las fuerzas de seguridad han localizado solo 11,5 hectáreas de coca, una fracción muy pequeña en comparación con las 2.000 hectáreas anunciadas por el presidente.
Estas hectáreas de coca se han encontrado principalmente en sectores ubicados en la zona noreste de Sucumbíos, en áreas como Puerto Rodríguez y Tres Fronteras, que están cercanas a los límites de Ecuador con Colombia y Perú. A pesar de los esfuerzos por rastrear más cultivos, los oficiales se muestran desconcertados por la discrepancia entre los datos del informe y la realidad sobre el terreno.
