Siete años atrás, Dayanara, la cantante ecuatoriana, decidió dar un giro decisivo en su carrera. Tras su paso por Kandela & Son, se lanzó como solista y hoy se encuentra en el punto más alto de su trayectoria, preparándose para su primer concierto masivo con taquilla propia en Guayaquil, que marcará el inicio de su segunda gira, Cortavenas Tour.
“Cuando comencé como solista lo hice con mucho miedo, porque me decían que la industria musical ecuatoriana estaba liderada por hombres o por grupos. Hoy recibo el cariño del público con tanta gratitud”, comenta la artista, mientras recuerda sus primeros pasos en la escena musical.
El concierto se realizará el sábado 10 de mayo en el Santa Ana Garden, y además será una celebración anticipada por el Día de las Madres. Dayanara estará acompañada de su banda de ocho músicos con trompetas, acordeón, requinto, bajo, batería, sixtillo y guitarra eléctrica. Además, se contará con la participación de Alejandro Fernández (Yo me llamo) y su mariachi, y habrá un after show con Tributo Vallenato. Las entradas están disponibles en Flash The Tickets, con precios que van desde $15 hasta $300 por mesas para seis personas.
Respecto a su evolución musical, Dayanara aclara: “Yo hago música regional popular, no hago corridos ni narcocorridos. Fue un proceso natural. Tras colaborar con Américo y Kunno, conocí a Luis Vega, en Bolivia, y decidí aventurarme en lo regional. A la gente le gustó y fue mi esencia desde entonces”. La cantante reconoce que el género regional en Ecuador era poco explorado y que ahora ha logrado abrir un espacio propio, con el respaldo de exponentes como Jessi Uribe, Paola Jara y Yeison Jiménez.
La transición al regional no estuvo exenta de críticas. “Recibí comentarios como ‘te crees mexicana’ o ‘esa música es de delincuentes’, pero hoy no estoy sola en este género y me encanta que más artistas se sumen”, asegura. También revela que enfrentó una polémica cuando un show privado fue malinterpretado por los medios, generando difamaciones y amenazas que pusieron a prueba su fortaleza emocional.
Dayanara comparte que su vida personal y laboral está muy integrada con su esposo y mánager, Jonathan Estrada, con quien tiene diez años de relación. “Al inicio trabajábamos desde nuestra habitación, pero con la productora separamos la oficina de nuestra vida personal. Ahora, cuando viajamos, desconectamos y nos dedicamos el uno al otro”, explica.
Fuera de los escenarios, Dayanara valora la vida familiar. Dedica tiempo a su familia en Estados Unidos, incluyendo a su hermano con insuficiencia renal, y disfruta de momentos cotidianos como cocinar para su mascota y para su esposo. Sobre el futuro, la artista proyecta vivir en Quito y formar una familia dentro de los próximos años.
En cuanto a su salud, Dayanara maneja hipotiroidismo y pitiriasis, lo que le obliga a cuidar su alimentación y mantener una rutina de ejercicio constante. Su agenda para 2025 incluye una gira por Colombia, nuevas colaboraciones y la preparación de su primer álbum, con la aspiración de presentarlo a los Grammy Latinos el próximo año.
Con esta etapa, Dayanara reafirma su compromiso con la música regional popular, consolidando su lugar en la industria ecuatoriana y proyectándose a nivel internacional.

