La tarde y noche del martes 26 de noviembre, Cuenca y sus alrededores experimentaron lluvias significativas, tanto en la ciudad como en la zona de El Cajas y las cercanías de Mazar. Esta precipitación ha tenido un impacto directo en el caudal de los ríos que atraviesan la ciudad, especialmente en el río Tomebamba, que comenzó a incrementar su flujo tras varios meses de estiaje. Este fenómeno también ha repercutido en otros afluentes, mejorando el abastecimiento de agua y la generación de energía hidroeléctrica en la región.
Ríos de Cuenca aumentan su flujo tras las lluvias
De acuerdo con la Empresa Pública Municipal de Telecomunicaciones, Agua Potable, Saneamiento y Gestión Ambiental de Cuenca (ETAPA), cuatro ríos principales de la ciudad han mostrado un aumento en su caudal gracias a las lluvias de esta semana. Sin embargo, el río Tomebamba, aunque ha mejorado, aún se encuentra en una fase de estiaje, lo que significa que su caudal sigue siendo inferior al nivel óptimo para su completo aprovechamiento.
Los ríos que confluyen en Cuenca, como el Tomebamba, están recibiendo aguas de otros afluentes importantes como los ríos Burgay, Jadán, Gualaceo y Cutilcay, además de aguas provenientes de drenes situados en seis subcuencas clave. Estas incluyen los ríos Collay, Pindilig, Mazar, Llavircay, Juval y Púlpito. El aumento en el caudal de estos ríos ha sido bien recibido, ya que contribuye al abastecimiento de agua potable y a la generación de energía eléctrica en la región.
Impacto en la hidroeléctrica de Mazar y otras centrales
Una de las principales afectaciones por el aumento en el caudal es la producción de energía en la central hidroeléctrica de Mazar. Desde el lunes 25 de noviembre, esta planta ha reanudado parcialmente su operación después de varios días de inactividad debido a los niveles bajos de agua en su embalse. La central hidroeléctrica de Mazar, que tiene una capacidad de generación de 170 megavatios (MW), ha comenzado a operar de manera intermitente. A las 9:00 de la mañana del miércoles 27 de noviembre, el embalse de Mazar había registrado una cota de 2.111,09 metros sobre el nivel del mar, una leve recuperación en comparación con los 2.111,85 metros alcanzados antes de la parada.
Por otro lado, otras dos importantes centrales hidroeléctricas del Complejo Hidroeléctrico Paute Integral, Molino y Sopladora, también reanudaron su producción de energía. Molino, con una capacidad de 1.100 MW, y Sopladora, con 487 MW, han estado operando durante todo el día de ayer y parte de la madrugada de hoy, alcanzando una producción total de 1.757 MW en conjunto.
La generación de electricidad en Coca Codo Sinclair y sus desafíos
Otro de los actores clave en la producción de energía en Ecuador es la hidroeléctrica Coca Codo Sinclair, que ha mantenido una producción estable de electricidad, con más de 500 MWh de generación entre el lunes 25 y el martes 26 de noviembre. El caudal de agua en esta central, cuya potencia instalada es de 1.500 MW, ha sido suficiente para mantener su producción, aunque sigue estando por debajo de su capacidad máxima. Para generar electricidad a plena capacidad, Coca Codo Sinclair requiere un caudal de entre 280 y 320 metros cúbicos por segundo (m³/s), pero los registros actuales indican que el caudal está por debajo de los 100 m³/s, lo que limita su eficiencia operativa.
Perspectivas y desafíos en el sector hidroeléctrico
A pesar de las lluvias recientes que han incrementado los caudales de los ríos en la región, el sector hidroeléctrico sigue enfrentando desafíos relacionados con los niveles de agua en sus embalses y el caudal de los ríos. La producción de electricidad de Mazar y otras plantas hidroeléctricas es clave para el suministro energético del país, y las autoridades esperan que con la mejora en los caudales, se pueda asegurar una mayor estabilidad en la producción y distribución de electricidad.
Las autoridades locales y las empresas hidroeléctricas se mantienen alertas ante cualquier cambio climático que pueda afectar la operación de estas centrales, ya que la dependencia de los recursos hídricos para la generación de energía sigue siendo un factor crucial en el país. Sin embargo, la mejora en los niveles de los ríos representa una buena noticia tanto para el abastecimiento de agua como para la generación de energía renovable, lo que fortalece la resiliencia del país ante posibles crisis energéticas.

