En América Latina, la crisis de desapariciones sigue siendo alarmante, con decenas de miles de personas desaparecidas debido a conflictos, migración y otras circunstancias. El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) ha solicitado una mayor coordinación internacional y un mejor reconocimiento de los derechos de estas personas y sus familiares para enfrentar esta crisis. La petición se realizó en la víspera del Día Internacional de las Personas Desaparecidas, celebrado el 30 de agosto.
Aunque las cifras exactas son difíciles de reunir a nivel regional, el CICR destacó algunos datos preocupantes. En México, más de 116,000 personas están oficialmente registradas como desaparecidas, mientras que en Colombia, desde la implementación del Acuerdo de Paz en 2016, se han reportado 1,730 nuevos casos. A pesar de estas cifras alarmantes, el CICR advierte que el número real de desaparecidos podría ser aún mayor debido al “persistente subregistro de desapariciones”.
El CICR también señaló que muchos países latinoamericanos carecen de un marco legal adecuado que garantice los derechos de los desaparecidos y sus familias. En este contexto, la organización internacional recuerda a los gobiernos la responsabilidad de “buscar, localizar e identificar a las personas desaparecidas, vivas o no”, y subraya la necesidad de políticas estatales coordinadas y sostenibles que aborden las causas profundas de estas desapariciones.
Además, el CICR criticó la falta de ratificación de instrumentos internacionales clave por parte de muchos Estados de la región y las barreras que enfrentan las familias para acceder a las instituciones responsables del registro de casos. En muchos casos, las familias temen represalias, especialmente cuando las desapariciones están relacionadas con situaciones de violencia armada.
En Brasil, la situación es crítica, con una desaparición cada seis minutos. En Colombia, a pesar de contar con una estructura institucional robusta, los desafíos son enormes debido a la magnitud del problema y los conflictos armados aún vigentes. En Centroamérica, una región que atraviesa rutas migratorias peligrosas, las cifras de desapariciones son igualmente preocupantes. En Honduras, se registraron 9,388 desapariciones entre 2012 y 2022, en Guatemala había 3,245 casos oficialmente reconocidos hasta 2023, y en El Salvador se reportaron 22,000 denuncias de desapariciones entre 2014 y 2019.
El CICR también recordó el trágico historial de desapariciones en Perú, donde más de 22,550 personas desaparecieron durante el conflicto con Sendero Luminoso y otros grupos terroristas entre 1980 y 2000.

