Crece la Inquietud en Guayaquil por los Prolongados Apagones de Energía

GUAYAQUIL

La reciente intensificación de los apagones de energía eléctrica en Guayaquil ha causado gran preocupación entre los comerciantes y ciudadanos. El miércoles 9 de octubre, el entonces ministro de Energía, Antonio Goncalves, anunció que los cortes se harían más prolongados debido al bajo nivel del embalse de la hidroeléctrica Mazar. Esta situación, que comenzó el 22 de septiembre, ha tenido cortes variables, pero con esta nueva medida, la duración de los apagones vuelve a ser una preocupación para muchos.

Nilo Peñafiel, administrador de un edificio en el centro de Guayaquil, se enteró de los cambios en los horarios de cortes a las 10:00 y expresó su preocupación por cómo esto afectará a los inquilinos. Hasta ahora, los cortes solo ocurrían por la noche, lo que no interfería mucho con las actividades diarias. Sin embargo, el nuevo anuncio podría extender los apagones y complicar la situación. Peñafiel se preocupó especialmente por el sistema de alarmas del edificio que necesita energía para funcionar. “Es fundamental que el sistema esté activo, así que tendré que informar al dueño”, comentó.

El impacto de los cortes no solo se siente en los negocios, sino también en los hogares. Un residente de la vía a Daule, quien pidió no ser identificado, relató que los apagones han causado daños en su refrigeradora y televisor. Esto le obliga a comprar alimentos frescos cada día, ya que no puede conservarlos. “La situación es preocupante, todo se ve afectado: los trabajos, el tráfico, la seguridad. Sin energía, los semáforos no funcionan”, lamentó, añadiendo que no tiene los $180 necesarios para reparar su refrigerador.

Franklin Castro, quien vive en la calle Portete, también se manifestó sobre la duración de los cortes. En su barrio, los apagones han sido de 12:00 a 20:00, y teme que con la intensificación se amplíen aún más, especialmente en las noches. Esto podría afectar su trabajo en un negocio de encebollados, donde se preparan los platillos en la madrugada.

En una tienda de abastos en la calle Baquerizo Moreno, Gladys Quishpe explicó que, aunque no pueden cerrar, los apagones les están afectando económicamente. Han visto una disminución del 30% en las ventas de helados debido a la falta de refrigeración. “Con diez horas de cortes, el producto se pierde. Ya no quiero pedir tanto a los proveedores”, aseguró.

Por otro lado, Flor Menoscal, residente del norte de la ciudad, considera que, aunque los apagones son necesarios debido a la crisis de sequía, la falta de organización en la gestión de la energía es evidente. “Es decepcionante que se tomen decisiones sin un plan claro que minimice el impacto en las operaciones de los emprendedores”, opinó.

Los ciudadanos de Guayaquil enfrentan un periodo de incertidumbre y frustración, y muchos esperan que las autoridades encuentren soluciones efectivas que aseguren tanto el suministro de energía como la estabilidad de sus negocios.

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