Conductores de Guayaquil se oponen al regreso del cobro del impuesto al rodaje en 2025 por el impacto en su economía

GUAYAQUIL

El regreso del cobro del impuesto al rodaje en Guayaquil ha generado una gran preocupación entre los conductores, quienes temen que esta nueva carga económica, sumada a los gastos de matriculación vehicular, afecte aún más su economía. La aprobación en segundo debate de la ordenanza que regula este tributo, establecida en el Código Orgánico de Organización Territorial, Autonomía y Descentralización (Cootad), busca retomar el cobro a partir de 2025, luego de una suspensión de cuatro años durante la administración anterior de Cynthia Viteri.

El tributo, determinado por el avalúo de los vehículos, será administrado por la Agencia de Tránsito y Movilidad (ATM). Los vehículos cuyo valor exceda los $1,000 estarán sujetos a una tasa de entre $5 y $70, mientras que los autos con un avalúo inferior a esa cantidad quedarán exentos de pago. Sin embargo, el regreso de este tributo no ha sido bien recibido por los conductores, quienes consideran que la situación económica actual hace que este gasto adicional sea un «golpe» más en un panorama ya afectado por la crisis económica y los apagones frecuentes.

En respuesta a estas preocupaciones, el alcalde Aquiles Álvarez señaló que el cabildo buscará una forma legal para evitar que los conductores paguen tanto el tributo de 2025 como el monto no recaudado durante los últimos cuatro años. Sin embargo, para muchos choferes, la posibilidad de pagar ambos montos a la vez es una carga insostenible.

Alfredo Ortega, un taxista formal, expresó que el cobro de la matrícula y el nuevo tributo representarán un gasto significativo, especialmente porque ya enfrenta una reducción del 40% en sus ingresos debido a la falta de electricidad. Además de los $150 que debe abonar anualmente por la matriculación, Ortega tendría que sumar este nuevo tributo, lo que considera un «golpe» para su economía.

Otro conductor, Efraín Mendoza, sugirió que el cobro debería ser dividido en cuotas, de modo que no se convierta en una carga financiera tan grande de una sola vez. Mendoza mencionó que, en su caso, los gastos de matriculación y revisión técnica suman aproximadamente $130, lo que le genera dificultades en este contexto económico.

Por otro lado, Agustín Sacón, un conductor que aún no tiene claros los detalles del impuesto, indicó que el cobro de $30 adicionales por año, junto con los gastos de matriculación de aproximadamente $150, le parece ilógico, especialmente al tratarse de un cobro retroactivo.

Jaime Anchundia, quien posee tres vehículos en su familia, también se mostró en desacuerdo con la medida, calificándola de «mala decisión» en medio de la crisis económica y energética que enfrenta el país. A su juicio, en lugar de imponer este tributo retroactivo, las autoridades deberían enfocarse en fortalecer los controles de tránsito en las salidas de la ciudad para evitar que más vehículos busquen matricularse en otros cantones, eludiendo el pago de impuestos y revisiones.

Víctor Chang, un conductor de moto, también expresó su preocupación. Con un vehículo valorado en alrededor de $4,000, deberá pagar aproximadamente $25 anuales por el impuesto al rodaje, además de los $85 que gastó previamente en la matriculación y revisión técnica. Para Chang, la situación es complicada, ya que el gasto extra es difícil de afrontar en el contexto económico actual.

Durante las discusiones sobre la ordenanza, la concejala Emily Vera destacó que más del 80% del parque automotor de Guayaquil tiene un valor estimado de $12,000, lo que significa que la mayoría de los conductores pagará alrededor de $15 por el impuesto correspondiente al año 2025. A pesar de esta cifra, la medida sigue siendo vista como una carga adicional en un momento de incertidumbre económica.

El regreso de este tributo al rodaje en 2025 genera una importante preocupación en los conductores de Guayaquil, quienes temen que el impacto de esta medida sobre sus finanzas personales sea significativo, especialmente en medio de la crisis económica y el aumento de otros costos relacionados con la matriculación y la revisión técnica de los vehículos.

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