La violencia en las calles de Cuenca ha generado preocupación entre los comerciantes de la tradicional calle 6 de Marzo, especialmente en vísperas de diciembre, mes de alta actividad comercial debido a la venta de monigotes para el fin de año. Este lunes 25 de noviembre, un ataque armado en la zona dejó a varios heridos y conmocionó a los residentes, quienes piden mayor presencia policial para garantizar la seguridad de quienes transitan y compran en este concurrido sector.El incidente ocurrió en la intersección de la calle Capitán Nájera, cuando un presunto delincuente, identificado por testigos, abrió fuego contra un grupo de personas. Sin embargo, las víctimas respondieron al ataque y el supuesto agresor fue alcanzado por los disparos. Tras ser herido, el hombre fue rociado con combustible y prendido fuego por los mismos sujetos a quienes había atacado. Este violento hecho dejó además cinco personas heridas y una gran conmoción en los comerciantes del sector.Comerciantes y artesanos preocupados por la seguridadStalin, un artesano de la zona que se encontraba en su vivienda cuando ocurrió el ataque, relató que nunca había presenciado algo tan violento. «Esta vaina me sorprendió, por la impresión no he podido ni dormir. Es la primera vez que veo algo así en vivo, nunca imaginé que pasaría aquí», comentó. Esta situación ha aumentado la preocupación de los comerciantes, especialmente en una zona que se prepara para la mayor actividad comercial del año, la venta de monigotes.El artesano también expresó su temor de que este tipo de incidentes afecte las ventas en la calle 6 de Marzo, un lugar muy popular entre los cuencanos y turistas que buscan los tradicionales «años viejos» para la celebración del fin de año. «Ojalá que esto no afecte las ventas, sería bueno que pongan policías de civil a resguardar», añadió Stalin, quien se encuentra a pocos metros del lugar del ataque.Incremento de robos y la necesidad de mayor control en motosLos comerciantes de la zona no solo están preocupados por los ataques armados, sino también por el aumento de robos en la zona. Vendedores han reportado constantes hurtos tanto a peatones como a ellos mismos, con mercadería sustraída durante la noche. Una de las trabajadoras de un local de ropa mencionó que, en las últimas semanas, sufrieron dos robos consecutivos. En ambos casos, los delincuentes ingresaron al local a través del techo y se llevaron artículos de valor. Afortunadamente, en el primer robo se pudo recuperar lo perdido gracias a la intervención policial, pero en el segundo, los ladrones tuvieron éxito.“Hace tres semanas nos robaron dos veces seguidas, ahora hemos tenido que reforzar las medidas de seguridad en el local”, comentó la comerciante, quien expresó su incertidumbre por los posibles futuros robos o actos de violencia. La preocupación no solo recae en los comerciantes, sino también en los visitantes que suelen abarrotar la calle 6 de Marzo en diciembre, cuando la venta de monigotes alcanza su punto máximo.Mayor presencia policial y controles a motosEntre los comerciantes de la zona hay un consenso: la seguridad debe ser reforzada para garantizar que la gente pueda acudir a comprar con tranquilidad durante este período crucial. «Queremos algo seguro, no se puede andar como antes. Vienen visitantes, hasta extranjeros, y estamos todos en alerta», manifestó Fausto, otro artesano que se dedica a la venta de monigotes. Él también mencionó que ha reducido sus horarios de trabajo debido a los problemas de seguridad, abriendo su taller solo de 08:00 a 18:00 para evitar transitar en horas nocturnas.Los vendedores han solicitado que la Policía implemente rondas más frecuentes y que realice controles a las motocicletas, un medio de transporte utilizado por muchos de los delincuentes en la zona. La preocupación por la seguridad es aún mayor en este año, debido a la crisis económica y la incertidumbre por los posibles apagones que podrían afectar el comercio de los monigotes.Desafíos para el comercio durante fin de añoEl ataque violento y la creciente inseguridad en la calle 6 de Marzo han afectado la moral de los artesanos, quienes, además de los problemas de seguridad, enfrentan el impacto de la inflación y la subida de los costos de materiales. «La subida de la materia prima y la crisis económica han reducido las ventas, y no sabemos qué esperar con la situación de la luz», comentó Fausto, preocupado por cómo la falta de electricidad podría reducir aún más la afluencia de compradores.El mes de diciembre es clave para los artesanos de monigotes, ya que es cuando más venden sus productos. Sin embargo, la combinación de inseguridad y dificultades económicas pone en riesgo los ingresos de muchos. «Que Dios no permita que haya más de esas cosas, porque todos queremos vender», agregó con esperanza.
