Una lectora relata que su hermano depositó 920 dólares para separar un vehículo en una empresa de autos en Guayaquil. Tras firmar un contrato con firmas y huellas digitales, y cumplir con todos los requisitos, no le han entregado el vehículo ni la factura, y le informan que el dinero no es reembolsable, según una cláusula del contrato que no había leído. La familia, de bajos recursos, busca recuperar el dinero.
La abogada especialista explica que la lectura detallada de los contratos es fundamental. La letra pequeña suele contener cláusulas que los comerciantes utilizan en su beneficio, a veces conocidas como contratos leoninos o cláusulas abusivas.
Qué son las cláusulas abusivas o leoninas:
- Son estipulaciones introducidas unilateralmente por el proveedor en contratos de adhesión.
- Limita derechos del consumidor o genera un desequilibrio grave entre las partes.
- Van en contra del principio de buena fe y pueden ser anuladas.
La Ley Orgánica de Defensa del Consumidor establece:
- El consumidor tiene derecho a acceder a mecanismos de tutela administrativa y judicial para proteger sus intereses.
- Son nulas cláusulas que:
- Renuncien a derechos del consumidor.
- Permitan al proveedor modificar precios o condiciones unilateralmente.
- Autoricen al proveedor a resolver o suspender el contrato sin causa atribuible al consumidor.
- Generen indefensión o contravengan buenas costumbres y el orden público.
- El proveedor está obligado a entregar el bien adquirido y la factura correspondiente dentro de los plazos y condiciones pactados.
En este caso, la empresa no ha cumplido con la entrega del vehículo ni con la facturación, por lo que es posible reclamar la devolución del dinero o la entrega del bien.
Recomendaciones para reclamar:
- Acudir a la Defensoría del Pueblo, que puede intervenir en la protección de los derechos del consumidor y promover soluciones alternativas como mediación.
- Presentar reclamos administrativos o judiciales, para exigir cumplimiento del contrato o reparación por los daños ocasionados.
La abogada enfatiza que la letra pequeña no exime al proveedor de sus obligaciones, y los consumidores cuentan con herramientas legales para defenderse frente a cláusulas abusivas, garantizando sus derechos y la protección de su inversión.

