Cinthya Coppiano revela su lucha contra los biopolímeros: “Estuve al borde de la muerte, hoy puedo decir que volví a nacer”

ENTRETENIMIENTO

Veinte años después de haberse sometido a un procedimiento estético, la presentadora ecuatoriana Cinthya Coppiano decidió hablar abiertamente sobre una de las etapas más duras de su vida: las complicaciones derivadas del uso de biopolímeros en sus glúteos, sustancias sintéticas que le provocaron graves daños físicos y emocionales.

A sus 22 años, Coppiano confió en un médico que le aseguró aplicar ácido hialurónico, pero en realidad le inyectaron biopolímeros. “Fui a un médico profesional, me dijo que era hidrogel, que era lo más moderno en ese entonces. Confié en su criterio y me lo colocó”, recuerda la comunicadora, quien hoy enfrenta una cirugía de reconstrucción en su glúteo izquierdo, la zona más afectada.


Un error médico que cambió su vida

Tiempo después del primer procedimiento, Coppiano acudió a otro centro estético para intentar retirar el producto. “Les pedí que me sacaran el ácido, no quería ponerme más. Me sometieron a una liposucción sin exámenes previos. Fue un trato inhumano”, relata.

El resultado fue devastador: sufrió inflamaciones severas, estuvo dos años bajo observación y, durante su cumpleaños número 37, fue hospitalizada de emergencia. “Estaba en Europa y se me explotaron los glúteos. Sentí que un líquido amarillo con sangre me caía. No sabía qué le pasaba a mi cuerpo”, recuerda.

Durante ese periodo, la también actriz tuvo que medicarse constantemente, dormir boca abajo y usar ropa holgada para ocultar la deformación que le dejó el daño de los biopolímeros.


“Estoy viva de milagro”

Tras años de dolor e incertidumbre, Coppiano conoció al doctor Javier Soto en Cartagena, Colombia, quien asumió su caso. “El doctor me dijo: estás viva de milagro. En muchos casos, los biopolímeros se riegan a otras partes del cuerpo: piernas, espalda, pantorrillas. Le pregunté qué haría si yo fuera su familiar y me respondió: que te operes”, cuenta.

El pasado 21 de agosto, la presentadora fue sometida a una cirugía para retirar las sustancias. “Lograron extraer un 80% de los biopolímeros. Aún tengo restos, pero me harán una reconstrucción del glúteo izquierdo”, detalla.

Actualmente, Coppiano permanece en una clínica de recuperación en Colombia, donde recibe atención médica las 24 horas. “Antes los drenajes eran sinónimo de muerte para mí, por todo el dolor que pasé. Hoy entiendo que este proceso me devolvió la vida. Estoy viva de milagro, volví a nacer y me he replanteado todo”, afirma.


Una historia para crear conciencia

Cinthya Coppiano planea compartir su experiencia a través de una serie documental en redes sociales, con el propósito de alertar a otras personas sobre los riesgos de los biopolímeros y las falsas promesas estéticas.

“Quiero que mi historia sirva para que otras mujeres no pasen por lo mismo. Sí se puede volver a confiar, sí se puede salir adelante”, asegura.

Los biopolímeros, utilizados durante años en procedimientos estéticos, han sido prohibidos en múltiples países por sus efectos adversos. Estos compuestos pueden desplazarse por el cuerpo, provocar infecciones, deformaciones y, en casos graves, causar la muerte.

El testimonio de Coppiano se suma al de varias figuras latinoamericanas que han denunciado complicaciones similares, impulsando un debate urgente sobre la regulación de tratamientos estéticos y la responsabilidad médica en estos procedimientos.

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