La noche del lunes 19 de mayo de 2025 estuvo marcada por una serie de crímenes violentos en el sur de Guayaquil. En menos de 12 horas, cinco personas fueron asesinadas en distintos sectores: Guasmo, isla Trinitaria y ciudadela Floresta 2. Las autoridades investigan los hechos como parte de un preocupante repunte de la violencia en la ciudad.
En la cooperativa Eloy Alfaro, ubicada en la isla Trinitaria, un conductor de bus fue acribillado alrededor de las 21:00 horas, justo después de haber estacionado el vehículo frente a su vivienda. Según los primeros reportes policiales, el ataque fue ejecutado por un sicario que lo sorprendió desde la puerta de su casa. Residentes del sector expresaron su consternación, y algunos incluso sugirieron que el crimen podría haber sido producto de una confusión.
En el Guasmo, otro sector del sur de la ciudad, se reportó un ataque armado que dejó dos víctimas fatales. En este caso, testigos señalaron que las víctimas fueron perseguidas antes de ser alcanzadas por los disparos. Las circunstancias exactas aún son investigadas, pero se presume que los atacantes utilizaron motocicletas para movilizarse rápidamente y escapar.
La tercera escena de violencia ocurrió en la ciudadela Floresta 2, donde otras dos personas fueron asesinadas en circunstancias similares. Este patrón de violencia —ejecuciones rápidas, posiblemente planeadas— ha despertado la alarma entre los habitantes del sur de Guayaquil, quienes aseguran que los enfrentamientos entre bandas criminales se han vuelto cada vez más frecuentes.
La Policía Nacional ha desplegado unidades investigativas para esclarecer los cinco homicidios. Según cifras recientes, Guayaquil se mantiene como una de las ciudades con mayor índice de criminalidad del país, especialmente en zonas populares donde las organizaciones delictivas luchan por el control territorial y de economías ilegales.
Los moradores de los sectores afectados piden mayor presencia policial y acciones concretas por parte del Gobierno para detener la ola de violencia que afecta su vida cotidiana. “Tenemos miedo de salir incluso a la tienda”, comentó un vecino de Floresta 2, quien prefirió mantener el anonimato por temor a represalias.
Este nuevo episodio de inseguridad pone nuevamente en el centro del debate la necesidad urgente de reforzar las estrategias de seguridad y prevención del delito en Guayaquil, donde el crimen organizado sigue cobrando víctimas en sectores vulnerables.
