Cierre del Gobierno en EE. UU. genera riesgo de retrasos y cancelaciones de vuelos

ENTRETENIMIENTO

El cierre del Gobierno federal en Estados Unidos, que ya se extiende por 23 días, está afectando directamente el funcionamiento de los aeropuertos, generando riesgos de retrasos y cancelaciones de vuelos. El secretario de Transporte, Sean Duffy, advirtió que la continuidad de los vuelos depende de la asistencia diaria de los controladores aéreos, quienes trabajan sin recibir salario debido a la paralización de fondos federales.

“No puedo garantizar que su vuelo vaya a salir a tiempo ni que no sea cancelado. Todo dependerá de que nuestros controladores aéreos acudan a sus puestos cada día”, declaró Duffy durante una conferencia junto al presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson.

El cierre actual se convierte en el segundo más largo de la historia del país y está intensificando la escasez de controladores en las terminales aéreas, muchos de los cuales han comenzado a ausentarse debido a la falta de pago. Esta situación recuerda al cierre histórico de 2018-2019, que duró 35 días y se levantó parcialmente para asegurar la continuidad de los servicios esenciales, incluido el control del tráfico aéreo.

Los controladores aéreos, al igual que otros empleados federales esenciales, deben cumplir con sus funciones a pesar de la falta de remuneración. Sin embargo, la creciente presión por la ausencia de personal ya comienza a afectar operaciones aeroportuarias, elevando el riesgo de cancelaciones y retrasos que podrían impactar a millones de pasajeros.

En el Senado, se vota una propuesta presentada por el legislador republicano Ron Johnson para usar fondos del Departamento del Tesoro y pagar a los funcionarios esenciales, incluyendo controladores y personal de seguridad aeroportuaria, a partir de este viernes. No obstante, se prevé que la medida no prospere, ya que los legisladores demócratas planean presentar una contramedida que también cubra a miles de trabajadores no esenciales afectados por el cierre.

Para aprobar cualquiera de las dos iniciativas se requieren 60 votos en el Senado. Con la estrecha mayoría republicana (53) y 45 demócratas, ambas bancadas necesitan apoyo del partido contrario para alcanzar el quórum necesario. Mientras tanto, las tensiones políticas continúan: los demócratas exigen mayores fondos para la atención sanitaria del Obamacare, mientras los republicanos se oponen, prolongando la paralización del Gobierno y sus efectos sobre los servicios esenciales, incluido el transporte aéreo.

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