El Servicio Nacional de Migraciones (Sermig) de Chile anunció este viernes la expulsión de 40 extranjeros involucrados en delitos graves, quienes serán enviados a Bolivia, Colombia, Ecuador y la República Dominicana. Este movimiento incrementa el total de deportaciones a 1.016 durante 2024, marcando un récord en los últimos seis años, según información oficial. Las expulsiones se producen en el contexto de una grave crisis de seguridad que afecta al país desde 2021 y que ha ido escalando, especialmente en los últimos meses.
Delitos graves y amenazas a la seguridad nacional
Entre los delitos cometidos por los expulsados se encuentran el robo con intimidación, el robo con violencia, el porte ilegal de armas, el tráfico ilícito de drogas y otras infracciones graves que suponen un serio riesgo para la seguridad pública. Además de estos crímenes, algunos de los expulsados infringieron la normativa migratoria al ingresar al país por pasos no habilitados.
Luis Eduardo Thayer, director del Servicio Nacional de Migraciones, destacó que el número de expulsiones alcanzado este año es el más alto registrado en los últimos seis años, lo que refleja un esfuerzo coordinado entre distintas instituciones para combatir la criminalidad extranjera.
Cooperación con la Policía de Investigaciones (PDI)
Christian Sáez, prefecto inspector y jefe nacional de Migraciones y Policía Internacional de la PDI, subrayó que las expulsiones se han logrado gracias al Plan Nacional de Fiscalizaciones, el cual permite detectar a extranjeros que residen en Chile de manera irregular o que cometen delitos en el país. Este plan también tiene como objetivo localizar a aquellos que ya tienen resoluciones de expulsión pendientes.
El Plan Nacional de Fiscalizaciones se enfoca principalmente en identificar y remover a los infractores de la ley que se encuentran en el país de forma irregular. Este enfoque ha sido clave en la implementación de las medidas de seguridad y control en el territorio chileno.
La crisis de seguridad en Chile y las medidas del gobierno
Las expulsiones se producen en un contexto de creciente violencia y delincuencia que afecta al país, particularmente desde 2021, cuando el crimen organizado comenzó a aumentar considerablemente. Desde su llegada al poder en marzo de 2022, el presidente Gabriel Boric ha adoptado una postura más firme contra la inmigración irregular, especialmente cuando los extranjeros están involucrados en actividades delictivas. Boric ha hecho un llamado a la colaboración internacional, pidiendo a los países de origen de los delincuentes que apoyen los esfuerzos de Chile para abordar esta problemática.
Además, el gobierno chileno implementó, en febrero de 2023, un operativo militar en la frontera norte del país, extendido durante 90 días, con el objetivo de reforzar el control sobre el ingreso irregular de personas migrantes, especialmente en los puntos críticos de la frontera con Perú y Bolivia. Estas medidas han buscado reducir la entrada clandestina de migrantes y aumentar la seguridad en las zonas más afectadas por la violencia.
Impacto en la política migratoria y seguridad nacional
El endurecimiento de la política migratoria en Chile ha sido una respuesta directa a la creciente preocupación por la inseguridad y los delitos cometidos por extranjeros en el país. A lo largo de los últimos años, ha habido un aumento en la percepción de que los inmigrantes ilegales están contribuyendo a la violencia y el crimen organizado, lo que ha llevado a las autoridades a tomar medidas más estrictas para regularizar y controlar el flujo migratorio.
La respuesta del gobierno de Boric, aunque criticada por algunos sectores, ha sido clara: mantener la seguridad nacional como una prioridad, lo que ha implicado tanto la expulsión de personas involucradas en delitos como el reforzamiento de las fronteras del país. A pesar de la controversia, estas medidas buscan crear un entorno más seguro para los ciudadanos chilenos y controlar el impacto de la inmigración irregular.
Conclusión: un paso hacia el control de la inmigración irregular y la seguridad en Chile
La expulsión de 40 extranjeros, incluyendo ciudadanos ecuatorianos, refuerza el compromiso de Chile con la seguridad y el control de la inmigración irregular. Las medidas adoptadas por el gobierno, como el endurecimiento de las políticas migratorias y el despliegue militar en la frontera, han sido clave para enfrentar la creciente crisis de seguridad en el país. Sin embargo, este es solo uno de los muchos pasos necesarios para abordar los complejos desafíos relacionados con el crimen y la inmigración ilegal en la región.

