El 24 de diciembre de 2024, la ministra de Energía y Minas, Inés Manzano, confirmó avances importantes en la central hidroeléctrica Alluriquín, ubicada dentro del proyecto Toachi Pilatón. En una entrevista radial, Manzano detalló que la segunda turbina de la planta comenzó sus pruebas experimentales, lo que representa un paso significativo para el sistema energético del país. La turbina de 68 megavatios (MW) se une a la primera turbina que comenzó a generar electricidad el 16 de diciembre, con lo que la central alcanza una capacidad total de 136 MW.
Manzano destacó que el proceso de pruebas forma parte de un protocolo obligatorio para garantizar la funcionalidad y la eficiencia de las turbinas. Además, el gobierno continúa con las labores de fortalecimiento en las líneas de transmisión para asegurar que la energía generada se distribuya de manera eficiente al Sistema Nacional Interconectado (SNI). Este es un paso hacia el objetivo de incrementar la capacidad energética del país.
El complejo hidroeléctrico Toachi Pilatón, que incluye a la central Alluriquín, también alberga la hidroeléctrica Sarapullo, con 49 MW de capacidad, y una minicentral de 1,4 MW. En conjunto, estas instalaciones tienen una capacidad instalada total de 254,4 MW. La ministra señaló que, para el inicio de 2025, se espera que el complejo logre operar a plena capacidad, alcanzando su producción máxima de energía.
Este avance en la generación de electricidad se da en el contexto de un esfuerzo por diversificar las fuentes de energía en Ecuador y fortalecer el Sistema Nacional Interconectado. El complejo Toachi Pilatón, ubicado entre las provincias de Pichincha, Cotopaxi y Santo Domingo de los Tsáchilas, aprovecha el potencial de los ríos Pilatón y Toachi, que se encuentran en la vertiente occidental de la cordillera de los Andes y alimentan la cuenca del Pacífico.
Además, la ministra Manzano reveló planes futuros para el sector energético. Afirmó que el gobierno está evaluando la posibilidad de abrir nuevas áreas de distribución y transmisión para la inversión privada, con el objetivo de incentivar la participación de empresas del sector privado en el desarrollo energético del país. Esta estrategia, según Manzano, busca optimizar la infraestructura y aumentar la eficiencia en la distribución de electricidad.
La incorporación de nuevas turbinas y la ampliación de la capacidad de generación de electricidad no solo fortalecerán el sistema energético ecuatoriano, sino que también contribuirán a la sostenibilidad y a la reducción de costos a largo plazo. Este tipo de proyectos, junto con la apertura a la inversión privada en el sector, refuerzan el compromiso del gobierno de Ecuador con la mejora de la infraestructura energética del país.

