El 9 de octubre, en el Aeropuerto Internacional Mariscal Sucre de Quito, un ciudadano colombiano fue detenido por las autoridades migratorias y la Policía Nacional del Ecuador, justo antes de abordar un vuelo con destino a España. Este individuo contaba con una alerta de captura emitida tanto por la policía ecuatoriana como por la colombiana.
El detenido estaba intentando salir del país, pero, según las investigaciones, pertenece a un Grupo de Delincuencia Organizada (GDO) en Colombia. Las autoridades informaron que existe una orden de captura en su contra por delitos relacionados con el tráfico, fabricación o porte de estupefacientes.
La operación de detención fue parte de un esfuerzo más amplio en el que se llevan a cabo controles de seguridad migratoria. Este tipo de colaboración internacional busca desarticular las organizaciones criminales que operan en la región, y refuerza los lazos entre Ecuador y Colombia en la lucha contra el crimen.
Una vez identificado y aprehendido en el aeropuerto, el extranjero fue puesto a disposición de las autoridades judiciales correspondientes. Tras los trámites necesarios, se decidió su deportación inmediata.
En la madrugada del 10 de octubre, el detenido fue entregado a las autoridades colombianas en el puente internacional de Rumichaca, que conecta a ambos países. El Ministerio del Interior de Ecuador destacó que los controles fronterizos y aeroportuarios se mantienen activos en coordinación con diferentes agencias de seguridad, con el objetivo de combatir el crimen organizado transnacional y garantizar la seguridad en la región.
