El Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) anunció una histórica inversión de $40.000 millones durante los próximos cinco años, destinada a impulsar el crecimiento sostenible y la acción climática en la región. Este ambicioso plan se centrará en promover la transición energética justa, garantizar la seguridad hídrica, fortalecer la movilidad sostenible, impulsar la prosperidad agrícola y proteger ecosistemas estratégicos como la Amazonía, la Patagonia, los páramos y los manglares.
Sergio Díaz-Granados, presidente ejecutivo de CAF, calificó esta decisión como “una inversión sin precedentes que demuestra nuestro compromiso con una región más sostenible, equitativa y próspera”. Añadió que la meta de convertir a CAF en el banco verde de América Latina y el Caribe, fijada en 2021, ya está dando frutos. “En 2024 alcanzamos el objetivo de que el 40 % de las aprobaciones fueran verdes; con este anuncio, elevamos la meta al 50 % para 2030”, puntualizó.
Financiamiento verde para un desarrollo equitativo
Con los nuevos recursos, CAF busca consolidar una cartera de operaciones sostenibles, que incluirá desde el financiamiento de proyectos y políticas públicas verdes, hasta líneas de crédito sostenibles para instituciones financieras. Además, se impulsarán instrumentos innovadores como los canjes de deuda por naturaleza y los préstamos vinculados a sostenibilidad, promoviendo la participación de gobiernos subnacionales y comunidades locales.
La inversión coincide con la Cumbre Celac-UE en Santa Marta, donde se fortalecerá la cooperación entre América Latina y Europa. La Unión Europea (UE) considera a la región un socio clave en la transición verde, ya que América Latina concentra el 60 % de la biodiversidad mundial y produce el 30 % de su energía mediante fuentes renovables, cifras que refuerzan su papel estratégico en la lucha global contra el cambio climático.
Áreas clave de inversión verde
1. Transición energética justa:
CAF destinará $10.000 millones hasta 2030 para promover energías limpias —solar, eólica, hidroeléctrica y geotérmica— y reducir las emisiones en los sectores eléctrico, transporte e industrial. El objetivo es garantizar energía asequible y sostenible para mejorar la calidad de vida de las comunidades.
2. Resiliencia y conservación de ecosistemas:
Frente a las amenazas de la deforestación, la minería y la agricultura intensiva, el banco priorizará la resiliencia climática, la economía azul y la protección de la biodiversidad, fomentando un uso sostenible de los recursos naturales.
3. Territorios resilientes:
CAF busca fortalecer la seguridad hídrica, garantizando acceso al agua potable y saneamiento, así como sistemas urbanos sostenibles, movilidad ecológica y turismo responsable.
4. Infraestructura física y digital:
La institución proyecta reducir la brecha regional de infraestructura —estimada en un 5 % del PIB anual— mediante inversiones en transporte sostenible, logística y conectividad digital, con una visión de integración y sostenibilidad.
Iniciativas emblemáticas de alto impacto
Entre las acciones concretas de CAF destacan:
- Canje de deuda por naturaleza en el río Lempa (El Salvador), por $1.000 millones, que permitió liberar recursos fiscales para la protección ambiental y el desarrollo de comunidades locales.
- Red de Biodiverciudades, una plataforma que conecta gobiernos locales para impulsar intervenciones urbanas sostenibles y basadas en la biodiversidad.
- Programa de conservación de ecosistemas estratégicos, que financia proyectos en 15 zonas críticas de la región, priorizando comunidades vulnerables.
- Emisión del Bono Azul, por EUR 100 millones, en colaboración con el PNUD, destinado a proteger los océanos y las comunidades costeras.
- Pymes Verdes, un programa cofinanciado con el Fondo Verde para el Clima (GCF), que ofrece créditos y asistencia técnica a pequeñas y medianas empresas en Chile, Perú, Ecuador y Panamá para fomentar la eficiencia energética y las energías renovables.
Estas iniciativas reflejan la visión de CAF de movilizar fondos internacionales, emitir bonos verdes y climáticos, y fortalecer alianzas entre gobiernos, sociedad civil, organismos internacionales y sector privado, asegurando que la transición hacia un futuro más sostenible sea inclusiva, justa y regionalmente integrada.

