La violencia contra futbolistas ecuatorianos continúa marcando la pauta. La mañana de este jueves, 16 de octubre, Brayan ‘Cuco’ Angulo, delantero de Liga Deportiva Universitaria de Portoviejo, fue víctima de un ataque armado mientras se dirigía a los entrenamientos cerca del estadio Reales Tamarindos. El jugador, de 29 años y originario de Guayaquil, recibió varios disparos y fue trasladado de inmediato a un centro médico, donde se encuentra recibiendo atención especializada.
Según testigos, el incidente ocurrió minutos después de las 08:00, cuando Angulo llegaba acompañado por otro compañero de equipo. Tras el ataque, un individuo fue detenido por la Policía Nacional, presuntamente vinculado al atentado. La rápida acción de los presentes, incluidos miembros del equipo, fue clave para la captura del sospechoso.
El futbolista ha sido una pieza clave en los esfuerzos de la Capira por ascender a la Serie B del fútbol ecuatoriano. Este viernes, Liga de Portoviejo debía enfrentarse a Búhos ULVR por el partido de vuelta de los dieciseisavos de final del campeonato nacional, pero la participación de Angulo ahora queda en suspenso debido a las lesiones sufridas en el atentado.
Brayan Angulo cuenta con una amplia trayectoria a nivel nacional e internacional. En Ecuador jugó en Emelec (2014 y 2019) y Mushuc Runa, mientras que en el exterior vistió las camisetas de Cruz Azul y Tijuana en México, Santos en Brasil y The Strongest en Bolivia. Desde julio de 2025 pertenece a Liga de Portoviejo, club con el que mantiene contrato hasta diciembre del mismo año, según información de Transfermarkt.
El atacante, apodado “El Cuco”, ha demostrado su capacidad goleadora a lo largo de su carrera, consolidándose como uno de los delanteros más destacados en la segunda categoría del fútbol ecuatoriano. Su experiencia internacional y su aporte en los equipos en los que ha militado han sido reconocidos tanto dentro como fuera del país.
La comunidad futbolística y seguidores del deporte ecuatoriano han manifestado su preocupación por la creciente ola de violencia que afecta a jugadores profesionales, demandando mayor seguridad para garantizar la integridad de los atletas. Este incidente se suma a otros ataques recientes en Manabí y Esmeraldas, generando alarma en los clubes, jugadores y aficionados.

