Bombas de 2.000 libras con marcas inusuales aparecen en imágenes difundidas por la Fuerza Aérea de Israel

INTERNACIONAL

Imágenes publicadas recientemente por la Fuerza Aérea de Israel en redes sociales han despertado la atención de analistas militares al mostrar dos bombas guiadas de gran tamaño instaladas bajo un caza F-16C/D Barak.

Las municiones observadas parecen corresponder al modelo GBU-31 JDAM, una bomba guiada por el sistema Joint Direct Attack Munition con un peso aproximado de 900 kilogramos (alrededor de 2.000 libras). Sin embargo, lo que ha generado mayor interés son las marcas poco habituales visibles en las fotografías.

El material fue difundido junto con declaraciones del comandante de la base aérea Ramat David Airbase, quien hizo referencia a misiones recientes realizadas sobre territorio de Irán, incluidas operaciones en áreas cercanas a la capital, Teherán.

En las imágenes se observan bandas de colores en las bombas. Cada una presenta una banda roja en la parte frontal y un tapón nasal del mismo color, además de la clásica banda amarilla que suele identificar municiones de alto poder explosivo.

Dentro del sistema de identificación empleado en el armamento militar estadounidense, la banda amarilla indica que la bomba contiene una carga explosiva convencional. No obstante, la presencia de una banda roja resulta poco frecuente en las configuraciones estándar del kit de guiado Joint Direct Attack Munition.

Esta característica ha generado dudas entre especialistas sobre la posible configuración específica de estas municiones. Según las convenciones militares, una marca roja puede sugerir la presencia de un componente incendiario u otro tipo de agente especial.

A partir de ello, algunos analistas han planteado la hipótesis de que las bombas mostradas podrían corresponder a una configuración distinta a la habitual. Una de las posibilidades mencionadas es el uso del arma conocida como BLU-119/B Crash PAD.

Este sistema combina explosivos con fósforo blanco y está diseñado para neutralizar arsenales químicos o biológicos. Su funcionamiento consiste en abrir los contenedores que almacenan estas sustancias y posteriormente incinerar su contenido, con el objetivo de reducir el riesgo de propagación de agentes peligrosos.

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