Bares y discotecas de Guayaquil buscan sobrevivir ante la crisis energética: ¿Cómo se adaptan a los apagones?

GUAYAQUIL

Los bares y discotecas de Guayaquil, afectados por los cortes de energía que se instauraron hace casi un mes debido a la crisis energética, están experimentando una disminución dramática en su facturación, que ha caído en un 50%. Esta situación ha obligado a muchos propietarios a implementar medidas drásticas, incluyendo la reducción de personal desde principios de octubre.

Los dueños de estos establecimientos, ubicados principalmente en el centro y norte de la ciudad, enfrentan un panorama desolador. Las mesas vacías y la escasez de reservas son la norma, mientras que el uso de generadores para mantener operaciones ha incrementado los costos de ciertos servicios. “Hay pérdidas, pero tenemos que aprender a manejarnos en medio de los apagones”, expresa un propietario.

A lo largo de los últimos cinco años, estos empresarios han tenido que adaptarse a diversas crisis. La pandemia de COVID-19 les obligó a realizar inversiones significativas en medidas de salud, como la instalación de aspersores de amonio y puntos de desinfección, además de reducir su capacidad para cumplir con las normativas sanitarias. Posteriormente, los toques de queda por hechos de violencia llevaron a modificaciones en los horarios de operación.

Con la llegada de los racionamientos de energía, los dueños de bares y discotecas se han visto forzados a adquirir generadores eléctricos y a promocionar sus servicios a través de redes sociales, destacando que su atención no se verá interrumpida durante los apagones. En plataformas como Instagram y TikTok, se pueden ver videos de locales mostrando sus generadores, como es el caso del bar Colonial, que asegura tener energía y seguridad para sus clientes.

“Lo que más tenemos aquí es energía y seguridad. Aquí no se va la luz”, se escucha en un video que presenta un recorrido por el local, ubicado en la calle Imbabura, en el corazón de la ciudad. Sin embargo, la situación ha llevado a otros bares a despedir personal, una decisión difícil pero necesaria debido a la caída en la clientela y las reservas.

La comunidad de negocios nocturnos en Guayaquil sigue buscando maneras de adaptarse y sobrevivir en medio de esta crisis energética, con la esperanza de que las condiciones mejoren en el futuro.

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