Desde mediados de noviembre de 2024, Quito ha experimentado un aumento en los casos de afecciones respiratorias, coincidiendo con cambios climáticos que han alternado entre días de intenso sol y otros de cielos nublados y lluvias. Este patrón climático ha contribuido al incremento de enfermedades respiratorias leves, especialmente entre los más jóvenes y las personas mayores.
Clima variable y su impacto en la salud
Las variaciones en las condiciones climáticas en la capital ecuatoriana han generado un escenario propenso para la propagación de infecciones respiratorias. Los días con altos niveles de radiación solar se alternan con lluvias y cielos nublados, lo que debilita las defensas del sistema respiratorio de las personas. La falta de estabilidad en las temperaturas afecta directamente la salud de los habitantes de Quito, quienes han notado un aumento en los casos de tos, dolor de garganta y otros síntomas típicos de la gripe.
Aumento de casos en niños y adultos mayores
Según el Ministerio de Salud Pública (MSP), el aumento de infecciones respiratorias ha sido especialmente notorio en niños de 1 a 4 años y en aquellos de 5 a 9 años, que han mostrado síntomas predominantes de la influenza. Este incremento se ha visto reflejado principalmente en los cuadros de gripe leve, aunque los casos más graves, como las neumonías, también han sido reportados en algunos adultos y niños. Sin embargo, las autoridades han señalado que estos aumentos no han provocado una saturación de los servicios de salud en la ciudad.
Influenza y otras infecciones respiratorias
El virus de la influenza A H3N2 y la influenza B están siendo los causantes principales del aumento de infecciones respiratorias. Aunque la circulación del SARS-CoV-2 ha disminuido considerablemente, algunos casos de COVID-19 continúan siendo registrados de manera esporádica. A pesar de esto, el MSP ha asegurado que las atenciones médicas relacionadas con la influenza no han causado un colapso en los hospitales ni en los servicios de atención primaria.
Síntomas comunes y grupos de riesgo
Entre los síntomas más comunes reportados están la tos, fiebre, dolor de garganta y congestión nasal. Si bien estas afecciones generalmente no son graves, las autoridades sanitarias advierten que los grupos más vulnerables, como los niños menores de 5 años, adultos mayores, embarazadas y personas con enfermedades crónicas, pueden enfrentar mayores riesgos de complicaciones graves, como la neumonía. En estos grupos, es fundamental monitorear de cerca cualquier síntoma para evitar complicaciones.
Recomendaciones para los afectados
El MSP ha recomendado a las personas que presenten síntomas respiratorios quedarse en casa para evitar contagiar a otras personas. Esto es particularmente importante en entornos como escuelas, guarderías y lugares de trabajo, donde los brotes pueden propagarse rápidamente. Para las personas afectadas, el tratamiento recomendado es principalmente sintomático e incluye descanso, hidratación adecuada, y control de la fiebre y la tos.
Cuándo buscar atención médica
Las autoridades sanitarias han subrayado que es importante estar atento a señales de alarma en los casos de infecciones respiratorias, especialmente en niños y adultos mayores. En los niños, los signos de alarma incluyen respiración rápida, dificultad para respirar, irritabilidad o letargo. En los adultos, es crucial estar alerta a la dificultad para respirar, sensación de falta de aire, confusión o dolor persistente en el pecho. Ante la presencia de estos síntomas, se debe buscar atención médica urgente.
Vacunación como medida preventiva
El MSP ha enfatizado la importancia de la vacunación para prevenir enfermedades respiratorias, sobre todo en aquellos grupos más vulnerables. Por esta razón, se ha lanzado una campaña de vacunación dirigida a niños menores de 7 años, adultos mayores, embarazadas y personas con enfermedades crónicas, quienes tienen un mayor riesgo de desarrollar complicaciones graves si no están vacunados. Además, se recomienda el uso de mascarillas si se presentan síntomas respiratorios, así como el lavado frecuente de manos o el uso de gel antiséptico para reducir el riesgo de transmisión del virus.
Conclusión
El clima variable de Quito ha intensificado la circulación de virus respiratorios, lo que ha llevado a un aumento en los casos de gripe y otras infecciones respiratorias leves. Aunque la situación no ha colapsado los servicios de salud, las autoridades insisten en la importancia de tomar medidas preventivas, especialmente la vacunación, para reducir los riesgos y proteger a las personas más vulnerables. La prudencia y el autocuidado seguirán siendo claves durante los próximos meses de temporada invernal.

