Julio Jalón, director de Operaciones de Emergencias del Cuerpo de Bomberos de Guayaquil, ha expresado su preocupación por el incremento de agresiones a su personal, destacando que este año se han registrado 18 incidentes de este tipo. El problema ha escalado, con cuatro eventos delictivos ocurriendo el pasado domingo, 13 de octubre, que afectaron a equipos del Cuerpo mientras prestaban servicios esenciales.
Los incidentes más recientes se dieron en la vía Perimetral y en la urbanización Coviem, donde los bomberos fueron interceptados por delincuentes que robaron sus equipos y pertenencias. También se reportaron amenazas a los equipos durante la atención prehospitalaria en La Florida, y un robo de acometida eléctrica en un cuartel de Mucho Lote.
Jalón señaló que estos eventos han ido en aumento desde 2022, y la situación se ha vuelto más grave en 2023, especialmente con las amenazas dirigidas a los bomberos mientras realizan su trabajo. «Es preocupante para nosotros y para la comunidad, ya que afecta la calidad de servicio que ofrecemos», afirmó.
El director explicó que el tipo de amenazas es variado; su personal ha sido objeto de insultos, vigilancia y fotos tomadas sin consentimiento. En el pasado, durante las festividades navideñas, algunos cuarteles recibieron «vacunas» en forma de solicitudes de donaciones, lo que obligó a los bomberos a utilizar sus recursos personales para atender estas demandas. «La situación está escalando, y los eventos delictivos se están presentando con más frecuencia. El domingo pasado fue alarmante», comentó Jalón.
La falta de apoyo policial en situaciones críticas ha sido un tema recurrente. Jalón indicó que, aunque entienden que la Policía enfrenta desafíos, muchas veces no reciben el respaldo necesario en áreas de alta peligrosidad. «Hemos solicitado ayuda operativa en sectores complejos, pero en numerosas ocasiones no llegan a tiempo», lamentó.
A pesar de estar limitados en recursos, los bomberos han tomado medidas para garantizar la seguridad de su personal. Desde hace dos años, los equipos de atención prehospitalaria están equipados con cascos y chalecos antibalas, reflejando la seriedad de la situación. «Estamos extremadamente preocupados. Contamos con apoyo psicológico, pero controlar la actividad delictiva no está en nuestras manos», añadió Jalón.
En cuanto a los sectores más afectados, se han identificado áreas como Florida, Prosperina, Pascuales y el centro de Guayaquil, donde la actividad delictiva está relacionada con grupos organizados. «Solicitamos a la Policía que preste apoyo operativo, especialmente en áreas donde se registran hasta 90 emergencias diarias», indicó.
Finalmente, aunque han habido conversaciones con Segura EP para el apoyo logístico, Jalón enfatizó que la competencia en materia de seguridad corresponde a la Policía. «Segura EP puede ofrecer asistencia, pero no reemplaza la labor de las fuerzas del orden», concluyó.
