Con 108 votos a favor, la Asamblea Nacional de Ecuador decidió cerrar un largo ciclo de doce años de debates sobre el Código Orgánico de Salud (COS) y anunció que trabajará en la creación de un nuevo texto. Esta decisión fue tomada el 5 de diciembre, cuando el pleno se allanó al veto total que había sido impuesto por el expresidente Lenín Moreno en 2020.
El Código Orgánico de Salud, que comenzó a tramitarse en 2012, fue un tema central en la agenda política durante más de una década, pasando por diversas reformas y debates. El proyecto fue presentado originalmente por el exasambleísta Carlos Velasco en 2012 y, después de varias modificaciones y un largo proceso de análisis, fue aprobado en agosto de 2020 por la Asamblea. Sin embargo, el 25 de septiembre de ese año, el expresidente Moreno aplicó un veto total, señalando diversas fallas en el proyecto, como imprecisiones y una estructura de salud poco clara.
El principal argumento para el veto fue que el texto no estaba actualizado para enfrentar las nuevas realidades del sistema de salud ecuatoriano, especialmente a la luz de la pandemia de COVID-19. La falta de estrategias claras para el tratamiento del virus y el control epidemiológico fueron puntos críticos. Además, se consideró que el proyecto carecía de una visión coherente sobre las competencias y responsabilidades dentro del sistema nacional de salud.
En el debate sobre el allanamiento al veto, la legisladora Pierina Correa, de la bancada Revolución Ciudadana (RC), expuso que el proyecto aprobado en 2020 cubría temas cruciales como el sistema nacional de salud, la atención integral, la prevención de enfermedades, y la regulación de bienes de consumo humano. Sin embargo, a lo largo de los años de debate, otros proyectos relacionados con la salud fueron aprobados, como la Ley Orgánica de Carrera Sanitaria y la Ley Orgánica de Salud Mental, lo que provocó que el Código, tal y como estaba, pudiera generar conflictos legales debido a duplicidad normativa y vacíos jurídicos.
Correa también destacó que la Corte Constitucional había emitido sentencias importantes, como la despenalización del aborto por violación, que también estaban relacionadas con el Código. Si el COS hubiera sido aprobado sin las debidas actualizaciones, los riesgos de crear antinomias jurídicas y vacíos legales habrían sido elevados.
En su intervención, la presidenta de la Asamblea Nacional, Viviana Veloz, subrayó que varias organizaciones y colectivos sociales habían solicitado el archivo del proyecto debido a sus deficiencias. Reconoció que el Código aprobado en 2020 contenía definiciones erróneas, una estructura institucional ambigua y un enfoque sancionador que afectaba la eficiencia del personal de salud, lo cual no favorecía la garantía del derecho a la salud.
Con este contexto, la presidenta Veloz reafirmó el compromiso de la Asamblea de construir un nuevo Código Orgánico de Salud, con un enfoque actualizado y basado en la participación de diversas instituciones, actores académicos y especialistas del sistema de salud, con el objetivo de garantizar un mejor bienestar para los ecuatorianos.
