Argentina se retira de la OMS y fortalece su alianza sanitaria con Estados Unidos

INTERNACIONAL

El gobierno argentino ha oficializado su salida de la Organización Mundial de la Salud (OMS), una decisión que marca un giro estratégico en su política internacional y sanitaria. El anuncio fue hecho inicialmente en febrero por el presidente Javier Milei, y esta semana se concretó formalmente, generando repercusiones a nivel regional y global.

Según fuentes del Ejecutivo, esta medida busca “recuperar soberanía sanitaria” y “aligerar la carga de compromisos internacionales que no benefician directamente al pueblo argentino”. Al mismo tiempo, el gobierno está intensificando su cooperación con Estados Unidos en temas de salud pública, investigación biomédica y control de pandemias.

El alineamiento de Milei con las políticas impulsadas por el expresidente estadounidense Donald Trump es evidente. Al igual que Trump en 2020, Milei ha criticado duramente a la OMS por su gestión durante la pandemia de COVID-19, acusando al organismo de actuar con sesgo político y de comprometer la transparencia en momentos críticos.

Argentina ya comenzó a firmar convenios bilaterales con agencias estadounidenses, incluyendo los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y el Departamento de Salud y Servicios Humanos. Estos acuerdos contemplan la transferencia tecnológica, capacitación de personal y el desarrollo conjunto de sistemas de respuesta ante emergencias sanitarias.

Además, el Ministerio de Salud argentino informó que el país integrará una nueva red hemisférica de vigilancia epidemiológica liderada por EE. UU., con el objetivo de anticipar y contener brotes infecciosos. “El vínculo con Washington nos permitirá estar mejor preparados ante futuras amenazas”, aseguró un vocero oficial.

La decisión ha generado polémica. Sectores de la oposición, sindicatos médicos y ONGs de salud han advertido que abandonar la OMS podría poner en riesgo el acceso a programas globales de vacunación, insumos esenciales y cooperación técnica. También señalan que la salida debilita la posición de Argentina en foros multilaterales y rompe con décadas de diplomacia sanitaria.

Sin embargo, el gobierno insiste en que la nueva estrategia busca eficiencia y resultados concretos, alejándose de estructuras burocráticas y acercándose a alianzas “más ágiles y eficaces”.

Este cambio coloca a Argentina como el primer país latinoamericano en desvincularse formalmente de la OMS, lo que podría abrir un debate en otros gobiernos de la región sobre el papel de los organismos internacionales en la gestión de la salud global.

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