Annabella Azín y su visión de familia, poder y política junto al presidente Daniel Noboa

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Annabella Azín, madre del presidente Daniel Noboa, habla en exclusiva sobre su vida familiar, sus responsabilidades políticas y la influencia de su hijo en la presidencia. Este 14 de mayo asumirá como asambleísta, posicionándose como una de las candidatas más opcionadas a presidir la Asamblea Nacional, mientras observa de cerca la gestión de su hijo en Carondelet.

Con una trayectoria política sólida, Annabella fue diputada por Guayas en 2007 y asambleísta constituyente en 2008. En las elecciones de febrero pasado lideró la lista para asambleístas nacionales por Acción Democrática Nacional (ADN), obteniendo nuevamente la mayor votación. Es esposa del empresario Álvaro Noboa, madre de cuatro hijos y nonna de ocho nietos.

Desde su residencia en Samborondón, Annabella mantiene una rutina que combina ejercicio, lectura de medios impresos, cuidado de su esposo y actividades políticas. “Me levanto temprano para hacer ejercicio, desayuno con mi esposo, leo los periódicos y me comunico con mis hijos para saber cómo están”, comenta. Además, supervisa las brigadas médicas y programas de su fundación, financiadas tanto con recursos familiares como con apoyo internacional de laboratorios y fundaciones.

Respecto a la salud de su esposo, explica que Álvaro Noboa está estable y recibe un tratamiento neurológico avanzado, acompañado de afecto y soporte familiar. “Cuidar a alguien con una enfermedad neurológica requiere dedicación, amor y tiempo, además de atención médica profesional”, afirma.

Annabella define su relación con sus nietos como relajada y afectuosa, disfrutando del tiempo compartido sin las responsabilidades que tuvo con sus hijos. “Les enseño, juego con ellos, hacemos pijama party, pero ellos regresan a su casa; me llaman nonna, no abuelita”, aclara. Sobre sus hijos, describe a Daniel como visionario y con la filosofía de un estadista, capaz de proyectar decisiones a largo plazo. Carla es extrovertida y deportista; Juan Sebastián, espontáneo y amante del fútbol; Santiago, el menor, interesado pero distante de la política.

Sobre la candidatura presidencial de Daniel Noboa, Annabella confiesa que inicialmente se preocupó por su seguridad, especialmente tras el asesinato de Fernando Villavicencio, pero reconoce su capacidad y visión política. “Mi hijo tiene una supercapacidad, es visionario y ve lo que puede pasar en un país a largo plazo. Con él estaremos seguros”, asegura.

En cuanto a su rol como futura asambleísta, destaca que la relación con su hijo no afectará la distribución de poderes. “Él tiene claro cómo debe funcionar el país, y eso no será un tema de conversación”, sostiene. Además, comparte aspectos personales, como su pasión por la música y el piano, y su gusto por los perros, destacando a su border collie Tango como un compañero fiel.

Annabella Azín proyecta una visión de familia, servicio y liderazgo donde confluyen la política, la educación de sus hijos y la gestión de su fundación, mientras observa y apoya el mandato de su hijo al frente de Ecuador.

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