Una explosión se produjo este miércoles 11 de enero frente a la sede del Ministerio de Asuntos Exteriores de Afganistán, en el centro de esta capital.
El portavoz del departamento de seguridad de Kabul, Khalid Zadran, confirmó a través de la red social Twitter que la detonación ocurrió en la propia calle de la cancillería y causó víctimas, aunque no especificó la cifra exacta de muertos o lesionados.
De acuerdo con el vocero, las fuerzas de seguridad ya se encuentran en el lugar para llevar a cabo la investigación del hecho.

Las fotos de la escena de la explosión que circulan por redes sociales muestran los cuerpos de las víctimas en la calle; hasta el momento, ningún grupo se ha atribuido la responsabilidad del ataque.
En otro vídeo aparecen un grupo numeroso de personas congregadas frente al hospital al que fueron trasladados los heridos, donde comprueban en una hoja en la pared el nombre de las víctimas de la explosión, según reveló el canal local Tolo News.
Los talibanes afirman que han mejorado la seguridad desde su retorno al poder en agosto de 2021. Pero estos últimos meses se han registrado varios ataques, gran parte de ellos reivindicados por la base local del grupo yihadista Estado Islámico, el EI-K.
La principal amenaza.
El 12 de diciembre, un atentado reivindicado por el atacó un hotel de la capital afgana donde había alojados hombres de negocio chinos.
Cinco ciudadanos chinos fueron heridos en este ataque, en el que algunos clientes del hotel saltaron por la ventana del establecimiento para huir del incendio que se produjo.
El grupo también reivindicó un ataque contra la embajada de Pakistán en Kabul en diciembre, que el país denunció como un “intento de asesinato” contra su embajador.
China, no ha reconocido oficialmente el gobierno talibán, pero tiene una frontera común y es uno de los pocos países que mantiene una presencia diplomática.
Las autoridades chinas temen desde hace tiempo que Afganistán pueda convertirse en lugar de paso para los activistas de la minoría musulmana uigur de la provincia fronteriza china de Xinjiang.
Los talibanes prometieron a Afganistán que su territorio no va a ser utilizado como base por activistas uigures y a cambio Pekín otorga un apoyo económico e inversiones para la reconstrucción del país.
Los expertos consideran que los yihadistas del EI, un grupo sunita igual que los talibanes, pero con quien mantienen una profunda inquina, además de divergencias ideológicas, son la principal amenaza para el régimen de Kabul.
